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Puebla.- Después del Citlaltépetl (5 mil 636 msnm), el Popocatépetl (5, 426 msnm) y la Iztaccíhuatl (5,230 msnm), son la segunda y tercera cumbres más altas del país y son los íconos por excelencia del paisaje natural mexicano. Hoy conforman el Parque Nacional Izta-Popo con el propósito de conservar la Sierra Nevada del centro del país.

Para la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) las Áreas Naturales Protegidas son las zonas del territorio nacional y aquellas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano o que requieren ser preservadas y restauradas.

Se crean mediante un decreto presidencial y las actividades que pueden llevarse a cabo en ellas se establecen de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, su Reglamento, el programa de manejo y los programas de ordenamiento ecológico.

En la página digital de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) se señala que esta reserva se caracteriza por poseer un paisaje volcánico de gran belleza y valor turístico.

El primero de junio de 2010 durante la 22 reunión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO, designó a esta área protegida como Reserva de la Biosfera Los Volcanes, la cual abarca una superficie de 171 mil 774 hectáreas, incluida la zona de transición.

Abarca el Popocatépetl, uno de los más impresionantes volcanes del planeta en actividad, y una zona con gran variedad de especies vegetales y animales especialmente adaptadas al medio ambiente, entre las que destaca el teporingo o conejo de los volcanes.

El sitio de esta reserva proporciona importantes servicios ambientales, ya que es una de las zonas de captación de aguas para el abastecimiento de la Ciudad de México, la más densamente poblada de todo el país.

Al ubicarse en la región centro del país, colinda al oriente con las ciudades de Puebla, Atlixco, Izúcar de Matamoros y San Martín Texmelucan; hacia el sur las ciudades de Cuernavaca, Cuautla y Yautepec; y hacia el poniente con la Ciudad de México.

Actualmente, es necesario conservar los ecosistemas naturales de las montañas en el mejor estado para que sigan proporcionando servicios ambientales como la provisión de agua, captura de carbono (que contribuye a mitigar el cambio climático).

Así como la regulación del clima, generación de oxígeno y asimilación de diversos contaminantes, la protección de la biodiversidad, retención de suelo que evita erosión e inundaciones, así como ser refugio de fauna silvestre y ofrecer una extraordinaria belleza escénica.

La Sierra Nevada es el remanente más importante de bosques de coníferas y praderas de alta montaña en el centro del país, ya que en esta zona se pueden encontrar una gran variedad de especies propias del bosque, predominantemente los bosques de oyamel con la conífera abies religiosa.

Sin embargo, también hay presencia de pradera alpina que es un ecosistema muy poco representado en México; los zacates del parque se consideran en buen estado, hay una combinación de zacatonales primigenios y zacatonales secundarios como consecuencia de su introducción como forraje para ganado vacuno.

De acuerdo con la Red de Investigadores del Parque Nacional Izta-Popo y a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, los valles que rodean estas montañas permiten que prevalezca una flora y fauna excepcional.

La gente de esta región posee un gran conocimiento sobre el uso de plantas y hongos silvestres que proporcionan los bosques. Se come una gran variedad de hongos y quelites que se dan en forma abundante en época de lluvias y que son característicos de la gastronomía regional.

También se usan muchas plantas medicinales como el carricillo o cola de caballo, que crece en la orilla de los ríos; en las pendientes boscosas están el árnica, la flor de ocote y el carbonero; en las planicies el gordolobo, el estafiate, el alcáncer y la hierba del sapo; todas ellas no faltan en los mercados comunitarios.

En fauna se tiene un registro total de 467 especies de las cuales 14 son endémicas. Del total, 36 están en alguna categoría de riesgo; es decir, dos en peligro de extinción, 18 amenazadas y 16 sujetas a protección especial.

Se pueden contemplar 48 especies de mamíferos, 161 especies de aves, seis especies de anfibios, y 10 especies de reptiles, entre otros ejemplares.

Por su riqueza natural, este parque nacional es un sitio ideal para los amantes de la naturaleza. Los alpinistas, con la preparación necesaria, pueden ascender sus cumbres, mientras que los visitantes no especializados pueden hacer caminata de media montaña o practicar el senderismo, el ciclismo de montaña, acampar, o disfrutar de un día de campo en compañía de la familia o los amigos.

En días claros, desde Paso de Cortés se puede observar, en el oriente, el Pico de Orizaba, la Malinche y los valles de Puebla y Tlaxcala; y en el poniente, el Nevado de Toluca, la Sierra de las Cruces y la gran cuenca de México.

Para grupos organizados como escuelas, asociaciones u otros, se pueden programar visitas guiadas por los senderos interpretativos, previa solicitud al área de Educación para la Conservación.

En fin de semana se puede solicitar este servicio directamente con el personal de dicha área que atiende en Paso de Cortés, y no tienen costo el servicio.

También se puede comunicar a Educación para la Conservación al número 01 (597) 97 838 29 ó 30 ext. 104, así como escribir al correo electrónico:peaiztapopo@conanp.gob.mx

Por todo lo que representa esta reserva, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos informó que del 26 al 28 de octubre próximo, en el ex Convento de San Juan Bautista de Tetela del Volcán, se llevará a cabo el Simposio de Investigación del Parque Nacional Izt-Popo.

El encuentro bajo el título “Vinculación y gestión socio-ambiental desde el territorio: entre la ciencia y los saberes comunitarios”, reunirá a especialistas que debatirán sobre los retos que representa la conservación del parque y su entorno.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas actualmente administra 176 áreas naturales de carácter federal que representan más de 25 millones 394 mil 779 hectáreas, las cuales están divididas en nueve regiones en el país.