En su primera bendición pública con el Angelus del 2018, ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco imploró a las instituciones públicas y civiles asegurar un horizonte de paz para migrantes y refugiados.

 

Recordó que la Iglesia católica celebra este día la Jornada Mundial de la Paz y que el lema de este año es: "Migrantes y refugiados: hombres y mujeres en busca de paz".

Como lo hizo en innumerables ocasiones durante el 2017, quiso hacerse una vez más voz de estos "hermanos y hermanas nuestros" los cuales, aseguró, sólo invocan para su futuro un horizonte de paz.

"Por esta paz, que es un derecho de todos, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar la vida en un viaje que en gran parte de los casos es largo y peligroso, están dispuestos a afrontar cansancio y sufrimientos", indicó.

"Por favor, no apaguemos la esperanza en sus corazones, ¡no sofoquemos sus expectativas de paz! Es importante que de parte de todos, instituciones civiles, realidades educativas, asistenciales y eclesiales, exista el compromiso para asegurar a los refugiados, a los migrantes y a todos un provenir de paz", añadió.

Pidió a los presentes rezar para que este nuevo año puedan obrar con generosidad para realizar un mundo más solidario y acogedor.

Recordó que los viejos monjes rusos, místicos, decían que en tiempos de turbulencias espirituales era necesario recogerse "bajo el manto de la santa madre de Dios" y pensando en tantas turbulencias actuales, sobre todo en los migrantes y los refugiados, instó a rezar como ellos enseñaban.