COMO diría el no revivido Juan Gabriel: “¡Pero qué necesidad, para qué tango problema…!”, aplicado al lamentable episodio que padecen miles de trabajadores de la UAEM ante su muy prolongada crisis financiera.

Anoche se esperaba que, desde la Federación, saliera la feliz noticia de que se liberarían recursos económicos, en cantidad indeterminada, para en principio el pago de dos catorcenas y el aguinaldo, al menos. Pero no sucedió.

Qué necesidad de que no sólo los trabajadores universitarios, sino residentes de Cuernavaca y visitantes, padecieran ayer el bloqueo vehicular en Buenavista, la glorieta de la Paloma y avenida Plan de Ayala.

EXTINGUIDOS los recursos propios hace semanas, consumidos los adelantados, sin opciones a nivel estatal e inciertos los federales, la crisis financiera en la UAEM se hizo añeja y anoche no consiguió obtener luz.

Si en su momento debió encontrarse el camino para superar la crisis, evidentemente ya no fue el interés de la anterior administración federal, quizá tocada por la mancha de aquella “Estafa Maestra”.

Luego, agotados los recursos locales, era obvia la imposibilidad de solución, lo mismo para la administración federal anterior que para la que está funciones, que mostró resabios en voz de López Obrador.

ESPERAR mil 600 millones de pesos sin mayor trámite para el rescate la UAEM fue y sigue siendo inviable, porque de qué partida sacar esa cantidad sin riesgo de afectar a otras instancias en el gobierno naciente.

En medio de todo esta terrible crisis, trascendió que entre los requerimientos para la solución es que se presenten denuncias contra quienes dinamitaron la vida universitaria al manejar irresponsablemente los recursos.

El mensaje es inequívoco y el ex rector Alejandro Vera tendría que salir a responder por lo que hizo y deshizo en su gestión, la cual abandonó justo cuando se venían los peores momentos, que hoy tienen a miles de familias en vilo.

SÍ, la ausencia de un sistema de pensiones efectivo, las plazas no reconocidas porque surgieron en acuerdos locales, los altos salarios y canonjías de una élite universitaria y una mala rectoría, aceleraron el caos. ¿Esta crisis es huérfana?

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1


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