AH, QUÉ jocosa –por no decir algo más desalentador- se está poniendo la recta final de las campañas electorales en muchos puntos del país, no siendo excepción Morelos, aunque no se ha desbordado, hasta eso. 

Por supuesto no han faltado los que a la hora del discurso público se han confundido de partido, como le pasó al líder de Morena en Colima, Sergio Jiménez, que presentó a Mario Delgado como líder nacional del PRI. 

Y qué decir del polémico “¿la mano fue a la nalga o la nalga fue a la mano?” de David Monreal, candidato a la gubernatura de Zacatecas, y Rocío Moreno, compañera candidata a alcaldesa del municipio de Juchipila. 

TAMBIÉN HAN sido muy socorridas las coreografías, desde las muy bien logradas –entre aspirantes a gobernar, no para bailarines-, hasta las que evidencian agilidad paquidérmica o la gracia de alguna momia.   

Quedaron atrás aquel del PRI-Verde-Panal que en San Luis Potosí buscaba una diputación federal bailando ¡con un burro! en 2018, y el morelense Fidel Demédicis que comía nopales y cantaba “Qué bonito amor”. 

Lo de hoy es más sofisticado –con iguales o peores resultados- desde el candidato a diputado de Guanajuato Diego Leyva bailando tribal, hasta el chihuahuense aspirante a síndico Lucio Vázquez a ritmo lambada. 

POR ACÁ también hace aire, ya ven a Rubicel Velázquez candidato a alcalde de Tetela del Volcán que presentó strippers, mientras otros prometen lo que no sería de sus facultades o está fuera de la realidad. 

Ahí entra el manoseado tema del abasto de agua en Cuernavaca, que trienio a trienio en campañas se promete resolver y es la hora que sigue causando protestas, como fue ayer mismo sobre avenida Morelos. 

El problema de la inseguridad es otro que por sensible a la sociedad es tomado como promesa de candidatos de izquierda, derecha, centro o las mezclas de ésos; pero, eso es terreno entre estatal y federal ¿o sea?  

QUE SI no se tratara de la elección de autoridades municipales y legisladores locales y federales, estas campañas serían muy dignas de programas televisivos de entretenimiento; pero no y… ¡Aún hay más!

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1