EL PRIMER debate de los presidenciables fue una cosa para los especialistas en la materia y otra para los ciudadanos que no están metidos en las tripas del proceso electoral, que no ondean banderas.

Desde esa segunda óptica, el encuentro de los cinco candidatos debió dejar algo de somnolencia, aburrimiento, hartazgo, desesperanza y tal vez hasta molestia, porque al fin, diríase, fue mucho ruido y pocas nueces.

Alias, como juego de luchas o show, no llegó a nivel superior, y como debate de entre quienes saldrá el próximo gobernante de México no dio mucho como para orientar el voto y menos aún cómo nos va a ir…

A SABER, el debate se daría sobre temas prioritarios para el grueso de la sociedad, es decir seguridad, corrupción e impunidad, que no son precisamente asunto toral para la élite de los políticos y sus beneficiarios.

Acerca de la seguridad, lo más aproximado fue decir una vez más lo que se ha dicho tantas veces: la necesidad de capacitar a los cuerpos policiales, pagarles mejor, usar la tecnología, un área de inteligencia…

Nada nuevo, ni siquiera la cantaleta del diálogo con los mañosos para que se vuelven buenos, que ya no delincan… y eso sí, abundaron los cates contra el candidato que ni siquiera supo explicar su “amnistía”.

EL TEMA de la lucha contra la corrupción tampoco arrojó nada nuevo y sí en cambio la confirmación de que el debate estaba más dirigido a los contrincantes y a los especialistas, que para el mortal  “Juan Pueblo”.

Lugar común en la palabra, incierto en los hechos, la coincidencia de que México debe contar con un fiscal general autónomo, al igual que sus dependencias, para que la justicia se procure sin banderas políticas.

Entre lo insípido porque se ha visto que los responsables no son capaces de echar adelante un proyecto de tal envergadura, por sus intereses, brotó aquello de mochar la mano a los rateros. ¿Quién avala?

Y DE impunidad cerraron con volátiles generalidades; lo que les importó más fue parecer la opción ideal, bajar al adversario, preservar la ventaja según la “encuestitis” o no caer al sótano. Pa’ la otra será…

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1

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