NO LE ha de faltar razón al presidente Andrés Manuel López Obrador en los señalamientos de corrupción registrados en varios organismos públicos autónomos, lo que en ninguna circunstancia es admisible.

Por el contrario, tales abusos han de ser sancionados y, en paralelo, deben establecerse condiciones más drásticas para evitar que se sigan sucediendo, especialmente en cuanto a los manejos de los dineros.

Con este objetivo, presumiblemente, el mismo mandatario se ha dado a la tarea de generar acciones que recién han enfilado a que mejore no solo un organismo autónomo, lo que hasta ahí parece muy positivo.

LA INTENCIÓN de abatir la corrupción en organismos públicos autónomos por parte de la Presidencia de la República, sin embargo, se instala en un peligroso esquema de cooptación o, peor, desaparición.

Que el Poder Ejecutivo pretenda alinear los organismos autónomos a cualquiera de sus dependencias de gobierno amenaza con destruir las instituciones que por la naturaleza de sus funciones deben ser autónomas.

Es aquí donde el ánimo de abatir la nefasta corrupción corre el riesgo de caer en el no menos nefasto control autoritario de lo poco que aún queda de equilibrio entre el gobernante y los gobernados. Peligroso.

QUE EL Poder Legislativo o la Comisión de Derechos Humanos sean incondicionales del Ejecutivo vía sus máximas autoridades es delicado, como que el Banco de México (Banxico) se someta a sus designios.

Mal si corren la misma suerte el Instituto Nacional Electoral, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, el Instituto Federal de Telecomunicaciones...

No menos lamentable sería que corrieran la misma suerte el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social y otros tantos autónomos.

POR MUCHO resulta lamentable que en días que urge la mayor atención a la crisis sanitaria y de seguridad que viven los mexicanos, en la cima se estén ocupando de la destrucción total para empezar a construir.

E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1