HABRÁ SIDO en el primer trimestre de 2009, cuando la respuesta sonaba contundente: “¿Ser candidato para luego administrar las deudas de Cuernavaca? ¡para nada!”. Hoy persistiría la pregunta...

Aquella expresión era de Sergio Estrada Cajigal, a quien no le atraía el trabajo legislativo, sino la administración pública, pero no tanto como para lanzarse en pos de volver a presidir la alcaldía de Cuernavaca.

Tenía sentido la postura, toda vez que paulatinamente ha aumentado la deuda pública, no ha crecido congruentemente la base tributaria, el mantenimiento de la infraestructura de servicios envejeció y más.

HOY TRASCIENDE que el mismo ex alcalde capitalino y ex gobernador estaría en camino para jugar por la presidencia municipal, no con el partido que lo llevó o, mejor dicho, él llevó a esas destacadas posiciones.

No, se baraja a Sergio como potencial abanderado de Fuerza Social por México… o por el que fuere, sería una probabilidad a tomar muy en serio para el resto de las siglas y tiradores a “la joya de la corona”.

Hay consenso social que el desempeño de Sergio como alcalde fue diametralmente opuesto a lo que fue de gobernador, pero eso parece estar más en la cabeza de los iniciados que del viejo y nuevo elector.

COMO EN el probable caso de Sergio Estrada Cajigal, llama la atención la cantidad de nombres que brotan como aspirantes a sacrificarse para servir a los cuernavacenses. De un solo partido hay hasta cuatro o cinco.

Qué extraño magnetismo tendrá el cargo de alcalde de Cuernavaca, en el entendido de que carga una deuda bancaria aproximada a los 340 millones de pesos, más créditos con proveedores e instituciones públicas.

Para nadie es un secreto, y no debería serlo para los “tiradores” a la alcaldía que, por ejemplo, la añeja red hidráulica está que revienta y que las calles al primer aguacero se tornan en un real paisaje lunar…

TAL VEZ, sólo tal vez, un aliciente para esos prohombres que quieren ganar en la “rifa del tigre” sean los poquito menos de 2 mil millones de pesos que deberán administrar entre el 1 de enero de 2022 y 31 de diciembre de 2024.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1