SALVO ALGÚN acuerdo inconfesable, parece que ya nada detendrá la marcha por la paz programada para el próximo jueves 23 por Javier Sicilia Zardain y Julián Lebarón, de Cuernavaca al Palacio Nacional.

Muchos saben y, sobre todo, han sentido que el nivel de violencia de estos tiempos es muy superior al que se registraba cuando mataron al hijo de Sicilia y lo acompañaron en mayo de 2011 en su marcha a CDMX.

Sin embargo, es probable que muchos marchistas de aquel tiempo no asistan ahora que no es franco tiempo pre electoral, como aquella vez, y porque a fuerza de machacar en la queja, la esperanza se desgasta.  

QUÉ PUEDE esperarse tras la marcha de Sicilia y Lebarón hacia las oficinas del Andrés Manuel López Obrador que no sea la reducción de los actos de criminalidad hasta extinguirlos, si acaso ello fuera posible.

No se necesita estar en la cabeza del mismo presidente de la República para entender que sabe de sus principales obligación, necesidad y deseo, que someter ante el imperio del orden al sinfín de criminales.

Alias, tocar las puertas del Palacio Nacional previa cansina movilización por la maltrecha carretera y una vía principal de la CDMX, para decir a López Obrador que debe bajar la inseguridad, parece un despropósito.

UNA MARCHA con pocos o muchos asistentes para decir al presidente de México que cambie de estrategia de seguridad resulta mucho más coherente, el punto es que ponga en marcha otro modelo, pero cuál…

De cierto, el esquema de los programas de educación, empleo, salud, deporte, cultura, etc. para prevenir el delito son ineludibles, en tanto la Guardia Nacional ni siquiera se ha completado como para ser evaluada.

No contribuye la clarividencia de Javier Sicilia cuando dice a AMLO que si sigue su estrategia va a fracasar, en tanto Lebarón dice a migrantes que no manden remesas como protesta. ¿En verdad es ese el camino?

COMO SEA, las condiciones están dadas para la marcha y encuentro en el que parecería que Sicilia y Lebaron le van a decir a Andrés Manuel cómo hacer las cosas o, menos pretensioso, que busque alternativas.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1