MUCHO SE ha dicho y escrito sobre las dolencias de los sistemas de agua potable en el país, sin ser excepción los del Estado de Morelos, pero pasan los trienios y la enfermedad persiste sin visos de sanar.

Vista cada una de las causas del problema, no hay visos de solución pronto, no al menos en las presentes administraciones municipales, habida cuenta de que se requieren cambios drásticos en el esquema.

El sistema de Cuernavaca es emblemático del fenómeno estatal, a partir de una red de distribución tan añeja que ni escarbando mucho se llega a conocer bien a bien cuándo se le dio mantenimiento a fondo.

A LA vetusta condición de la red hidráulica capitalina y de varias otras municipalidades, se suman factores como el costo de producción contra las tarifas, así como la morosidad, de la que se habla muy poco.

Justo este factor de la morosidad, que se aborda en esta edición con algunos datos interesantes, torna más complicada la esperanza de un servicio eficiente de sustracción, tratamiento y distribución del agua.

Es decir, el problema no sólo reside en los esquemas de trabajo de los sistemas de agua potable y quienes los operan de forma cuestionable, sino también de los usuarios que burlan o no pagan el suministro.

CON LOS procedimientos de producción anacrónicos, administraciones en alto grado ineficientes, fugas en redes, robo del líquido y morosidad, es natural que se multipliquen las quejas por mal servicio.

Es decir, con recursos insuficientes para mantener incluso nóminas obsesas y siempre en el aire la percepción de raterías en los recursos de los sistemas de agua potable, no se vislumbra a un cambio en el orden.

Para mal, todo indica que al menos en los próximos dos años seguirán viéndose acciones de parchado en los sistemas operadores de agua potable en Morelos, no sólo a nivel de tuberías, sino también de finanzas.

DICEN, LOS que dicen que saben, que el sistema de agua potable de Cuernavaca, tiene un rango bajo de 20 por ciento de morosidad, lo cual en los hechos está de verse; peor si viniera en ajuste de tarifas.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1