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UN ESCUPITAJO al modelo educativo que en cinco años le ha proveído más de 6 mil millones de pesos (se dice fácil), es lo que soltó el rector de la UAEM el lunes reciente en ocasión de su informe anual de tareas.

A pesar de ese presupuesto, Alejandro Vera se presentó como víctima de ‘financiamientos contradictorios’, de ‘presiones políticas’ y más, basado en acciones tomadas de una línea de pensamiento marxista.

Su lectura sobre las teorías de la Reproducción y del Conflicto, a las que contribuyeron Fromm, Habermas, Gramsci, Giroux y otros sociólogos y filósofos críticos del capitalismo, marcan la ruta de la UAEM.

EL DISCURSO institucional del rector Vera Jiménez, plagado de autoelogios sobre un supuesto lugar de excelencia de la UAEM, resulta contradictorio a la luz de su concepción del modelo educativo ideal.

Su interpretación del concepto de “resistencia” en la no tan nueva sociología de la educación es contradictoria a su inveterada demanda de dinero a los gobiernos que acusa de ‘represores’, ‘autoritarios’, ‘tiranos’…

La escuela pública no debe reproducir el esquema generador de las herramientas que eternizan el modo de producción capitalista, ha dicho la teoría socialista; empero, el rector pega de izquierda y estira la derecha.

CON tono efectista, otra vez cual víctima de su tiempo y circunstancia, el rector de la UAEM adelgazó la voz para compartir su dolorosa carga de ser rector y sobre su preocupación por los miles de desposeídos.

Agradeció a su colaboradora y esposa “… por respirar conmigo y compartir las angustias al enfrentar el absurdo del mundo en que vivimos…”. En otros espacios el mundo no parece ser como lamentó…

Alejandro Vera resulta falso por la incoherencia de su discurso sobre esa línea teórica y las evidencias de su praxis; él mismo da paso a la reproducción del modelo que rechaza y no cumple la ponderada resistencia:

GASTAR 22 mil pesos de dinero público en una comida con Javier Sicilia (mayo 25, 2014) o 15 mil pesos con similares (octubre 27, 2015), no corresponde a la bandera de la paz, la justicia y la dignidad.

Por E. Zapata / [email protected]  / Twitter: @ezapata19