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SE TORNA complejo el futuro mediato de la enseñanza particular en Morelos ante el descenso de la matrícula y la manifiesta necesidad de elevación del costo de las colegiaturas a cada ciclo, como el que viene.

La marcha de los colegios privados toma la figura de un callejón sin salida, porque si la actual matrícula no soporta el costo de operación, con el alza a las colegiaturas es probable que haya menos alumnos.

Así, puede preverse una depuración natural del modelo de enseñanza, donde los más profesionales, creativos, sólidamente cimentados, etc. tendrán las mejores probabilidades de continuar en ese apostolado.

A NIVEL educativo superior, la suma de dueños de varias escuelas con el gobierno estatal fue consecuente en la búsqueda de opciones para no dejar a jóvenes sin estudiar y, claro, fortalecer los centros de estudios.

Es decir, a nadie le cabe la menor duda de que la educación es un derecho general y obligación de quienes ejercen el gobierno, pero basta con levantar dedos flamígeros como se atienden las necesidades.

La búsqueda de alternativas del gobierno del estado junto con dueños de escuelas privadas y, eventualmente, apoyos de la Federación, está claro que va más allá de posiciones políticas o intereses económicos.

POR CIERTO, inventar en Morelos escuelas como la Universidad de la Ciudad de México, de Andrés Manuel López Obrador, no tiene soporte ni probabilidad de resolver en el fondo la necesidad juvenil de estudios.

En riesgo de convertirse más bien en cuarteles de aleccionamiento político que de desarrollo de habilidades productivas, el proyecto de “Campamentos” en plazas públicas hace recordar otro por el estilo:

Han de saber que hasta uno de los sectores del PRI tiene la facultad para dar emblema a programas de estudio a nivel licenciatura; es decir, la cátedra y el conocimiento pueden ir con marcado tono tricolor.

Y SI el peligro de la escuela privada no fuera suficiente, en la pública persisten añejos vicios, donde a nombre de los derechos del profesor, la urgencia de aprendizaje de los niños pasa a segundo o tercer término.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19