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UNA LUCHA de pronóstico reservado se ve venir con la próxima puesta en funcionamiento de la remozada plaza central de Cuernavaca, que por lustros ha sido invadida cada vez más por el comercio ambulante.

En una esquina se ve a los técnicos, representados por las autoridades municipales y estatales, y en la otra estarán los rudos, integrados por los mismos comerciantes y sus dirigentes gremiales, como el NGS.

Quienes irán en calidad de afición en tribuna serán los comerciantes establecidos que, por obvio, no sólo apoyarán a las autoridades en la lucha, sino que de antemano les están exigiendo que logren el triunfo.

EL ZÓCALO de la capital morelense, mejor conocido como Plaza de Armas, aunque por capricho bautizada como Plaza Emiliano Zapata Salazar, está remozado en una fase, y totalmente será en septiembre.

Aunque la lucha entre ambulantes y autoridades no ha iniciado de manera formal, las marrullerías de los primeros ya se empezaron a ver tratando de torcer el brazo de la autoridad bloqueando algunas calles.

Está claro que eso de bloquear el tránsito vehicular es una “llave prohibida” por parte de los rudos líderes sindicales del NGS, pero nada nuevo si se recuerda que con esas maniobras han doblegado a otros.

PARA LA nueva etapa de la Plaza de Armas de Cuernavaca, el desafío no es la ausencia total del comercio, pues como concepto hasta resulta necesario, pero de ninguna manera manejado hasta el abuso por líderes.

No, la modernidad, la equidad, el derecho, la salud y más, imponen un comercio regulado en su número y operación, para que venga a ser un factor extra de beneficio a propios y visitantes, y no la anarquía callejera.

De hecho, el acuerdo entre los gobiernos estatal y municipal prevé el respeto a permisionarios añejos, mientras los líderes de ambulantes quieren imponer sus condiciones y reglas, so pena de provocar el caos.

SI LAS autoridades no son capaces de reordenar el comercio irregular en el centro de Cuernavaca, la costosa obra de remodelación quedará incompleta. Se abre un compás de espera para ver quién va a aflojar…

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19