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QUÉ PODRÍA ser más importante para el fiscal estatal Javier Pérez Durón, que acudir temprano a la fosa donde hay más de un centenar de cadáveres que vía activistas y probables familiares claman dignidad.

Las actividades para la exhumación de cuerpos en aquel panteón de Tetelcingo, Cuautla, inició ayer antes de las 6 de la mañana, pero el encargado de la procuración de justicia estatal llegó casi al mediodía.

Cierto que él no sería quien empuñaría la pala o afilara las uñas en la remoción de la tierra, pero al menos por simple sensibilidad bien pudo aparecer temprano. Si antes quiso sepultar algo, ya se le desenterró.

LA MISMA jornada inicial de exhumación de cadáveres en Tetelcingo no solo dio para la probable identificación y reclamo de cuerpos de familiares o amigos, sino para el protagonismo de otras víctimas…

Damnificados electorales y resentidos políticos se colaron para atizarle fuego a toda forma de autoridad, aunque hace no mucho querían ser gobierno, mientras algunos no se ven sin ser beneficiarios de gobierno.

Total, el trato digno a esos cadáveres, más que su identificación y probable reclamo de familiares, es lo que vale hoy día, no otras maniobra de algunos perversos para sacar raja política hacia el ’18.

EN LA LÍNEA, resultó paradójico que la marcha sabatina por la Paz haya sido interpretada por algunos como protesta contra matrimonios gay, mientras otros aseguraron que fue contra la inseguridad estatal.

¿Por qué la variedad de interpretaciones de la movilización convocada por el Obispo Ramón Castro? Una, que la generalidad del concepto “paz” da pie hasta para los reclamos de concesionarios del transporte.

Otra, que las relaciones lésbico-gay no entran en el “sentimiento de armonía interior que reciben los fieles”, y una más, que hablar de infierno o crímenes de lesa humanidad da buen dividendo político.

POR CIERTO, el resultado de la encuesta de un diario nacional, que destaca la aprobación de 65 de cada 100 personas a la unión igualitaria, evidencia un duro golpe a ultraconservadores y grupos católicos.

Por E. Zapata  / [email protected]  /  Twitter: @ezapata19