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NADA PARECE evitar que el SAPAC siga hundiéndose, porque es perseguido por un caudal de viejos acreedores y porque hoy no da pie con bola en el manejo de sus ingresos y la extraña forma de gastarlos.

Uno de docenas de casos es el de la empresa Crheart Business Group, a la que el Sistema de Agua Potable de Cuernavaca le adeuda dos millones 777 mil pesos, creyeron, por servicios para salir del bache.

Curiosamente, esa misma empresa que lo mismo da asesoría jurídica que vende tapetes para mascotas, también hizo de las suyas en el gobierno de Temixco que fue de Nereo Bandera… y allá está igual.

POR CIERTO, qué tantos beneficios podría haber dado al Sistema de Agua de Cuernavaca tener un proveedor de Ecatepec, Edomex y con chamba en Hidalgo, al que aquí aún se le debe 1 millón 200 mil pesos.

Es otra de las historias oscuras del SAPAC que se han tapado durante algunos años, pero que ilustran cómo se mueven ahí las aguas y que para acabarla de empeorar tienen reconocimiento oficial como deudas.

Suelen desfilar por ahí empresas devoradoras del presupuesto, con sello fantasma o aventurero, y que a la fecha no hay indicios de que vayan a desaparecer, como tampoco el adeudo por casi $170 millones.

LAS PELEAS entre estudiantes no son una novedad, ayer marcadas por el amenazante “¡A la salida!”. Hoy la pequeña diferencia es que ganan insospechada difusión a través del ‘facebook’, ‘youtube’, ‘periscope’…

Y estos instrumentos digitales incluso parecen alentar su realización a manera de espectáculo, tanto que recién se difundió una oleada de los ‘tiritos’ que, lamentablemente, ya no reservan lugar u hora exclusiva.

No basta desde la adultez con satanizar esa forma de violencia, sino que es principalmente tarea de padres y profesores crear condiciones para atemperar las reacciones que por natural expresan los chavales.

POR AHÍ mismo, doble filo la idea de que el programa Beca Salario alcance a alumnos de escuelas privadas, pues el espíritu es inequívoco de apoyo al más-más desfavorecido. Es obvia la intención del beneficio colateral…

Por E. Zapata  /  [email protected] / Twitter: @ezapata19