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NO SE necesita mucha ciencia para saber que una causa importante de que el gobierno de Cuernavaca esté en crisis financiera es que tiene una nómina gorda; eso lo demuestra un comparativo del ayer y hoy.

Alias, el discurso de austeridad y eficiencia se desploma rapidito con un asomo a lo que está costando mes a mes mantener a un amplio grupo de trabajadores de confianza no necesariamente apto para los cargos.

Así, los intentos de rescate financiero que pide el gobierno capitalino y que intenta el Legislativo, en el mejor de los casos vendrían a ser solo un “mejoralito”, porque la tendencia es de más y más gasto corriente.

OTRO FACTOR negativo para el sano desarrollo del gobierno que lidera Cuauhtémoc Blanco es el, evidente, cada vez más alineado grupo de regidores, que está pasando del cuestionamiento a la complacencia.

O sea, el peso de los “ventrílocuos” del presidente municipal carece de contrapeso en el cuerpo edilicio, donde algunos regidores toman figura de mendigos de información y de respeto a su cargo y derecho oficial.

Salvo casos de afectación o revancha personal, como el que libran los alfiles de Martínez Garrigós con los de Yáñez-Bordonave, poco o nada hay de genuina atención al ciudadano en demandas de servicio público.

LOS 30 millones de pesos en que se calcula el monto global de las sentencias judiciales a favor de trabajadores del Ayuntamiento de Cuernavaca complican cada vez más la operación de la autoridad.

Si bien es cierto que prácticamente todos ese perjuicio a las finanzas municipales ha sido responsabilidad de anteriores autoridades, también lo es que este fenómeno no tiene límite por falta de una ley pertinente.

Es decir, mientras por un lado el Congreso promete rescatar a los ayuntamientos de la crisis financiera, por otro lado no atiende una parte importante del origen de esa situación, es un barril sin fondo.

LA OPACIDAD municipal se ha acentuado, especialmente en el gobierno de Cuernavaca, y sobre ello los regidores no pueden o no parecen querer solventar, y los diputados no exigen transparencia.

Por E. Zapata  /  [email protected]  /  Twitter: @ezapata19