ES COSTUMBRE los días 28 de diciembre gastar bromas a los amigos a partir de hechos falsos haciéndolos pasar por verdaderos, pero al revés también proliferan hechos verdaderos que se les hace parecer falsos…

La observación viene a colación por la percepción de que es imposible vivir en Morelos por el nivel de inseguridad imperante, especialmente no faltan los intereses políticos que ven más inseguridad que otrora.

A pesar de los que no aceptan otra “verdad” que la propia, las cifras de la Secretaría de Gobernación no reflejan que en Morelos no se pueda vivir, ni que los crímenes más sensibles hayan subido alarmantemente.

ES FALSO y no pasa como broma, porque genera psicosis, que en Morelos están “desatados” los homicidios dolosos y culposos, el secuestro y la extorsión, al más reciente reporte nacional de la Segob.

Fuera de calenturas políticas, partidistas y/o electorales, Morelos va a un cierre de año 2017 no peor que en 2016, sino por el contrario, sigue una tendencia decreciente, aunque arriba de la media nacional.

Un comparativo de la incidencia delictiva entre el año pasado y el que estamos cerrando, de enero a noviembre ambos, indica que los números prácticamente son los mismos, excepto en delito de extorsión…

EL DATO duro, frío tal vez pero más ajeno a manipulaciones, indica que en homicidios dolosos se registraron 615 en 2016 contra 604 en 2017; culposos, 248 en 2016 contra 250 en 2017 (enero-noviembre).

El delito de secuestro en el mismo periodo comparativo indica que se acumularon 41 en 2016, misma cantidad en 2017, con proyección de cierre de año alrededor de 45, como fue el acumulado el año pasado.

Y de extorsión se reportaron 58 en once meses de 2016, mientras que en el mismo lapso de 2017 van 39, es decir hay un claro descenso de este delito que en la primera parte de la década estaba sí “desatado”.

LO ANTERIOR es parte del reporte del Gobernación, disponible en http://secretariadoejecutivo.gob.mx/incidencia-delictiva/incidencia-deli... ; decir lo contrario sería una perversidad para Santos Inocentes.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19