MÁS DE dos-tres en Morelos no habrán quedado muy a gusto con el anuncio de López Obrador de que cuanto sea presidente de México va a imponer el Mando Único en seguridad pública. Nada nuevo por acá…

Sin embargo no faltarán otros dos-tres que le encuentren la forma de aprobar la promesa del “Mesías” tabasqueño diciendo, tal vez, que el Mando Único del “Peje” será oootro diferente al que opera en Morelos…

También tendrán que encontrarle el lado positivo a su idea de otorgar amnistía a los mañosos, ésos a los que sus feligreses no atinan a criticar sino que culpan a toda forma de gobierno que no sea “pejista”.

COLGADA DE un clavito está la probabilidad de que en próximas horas cuaje la Ley de Seguridad Interior, que para algunos sería aterrorizar las calles del país, y para otros, una alternativa para inhibir el crimen.

El caso es que ha pasado más de una década con el actual modelo de seguridad y los resultados son refutados principalmente por quienes hoy rechazan el marco legal para la colaboración de las fuerzas armadas.

Antes no gustó el viejo modelo de seguridad de más de 2 mil cuerpos de policía municipal, luego tampoco el Mando Único, después no pasó el Mando Mixto y hoy no embona la Ley de Seguridad Interior. ¿Entonces?

NO FALTAN las voces que ven como la tierra prometida contra la inseguridad pública la depuración y capacitación de los elementos policiacos, así como mejores salarios y condiciones de trabajo diario.

Sí, el problema es que eso y más se le quiere al instante, como por arte de magia, y cuidado con que uno o 20 policías entre miles de ellos resulte pillo o amigo de los mañosos porque se reprueba a toda la corporación.

Para tener una visión más clara del proyecto de Ley de Seguridad Interna valdría asomarse a su contenido, tal vez se caerían algunos fantasmas como que ello significará la represión de manifestaciones.

AH, OTRO descubrimiento del hilo negro es cortesía de López Obrador para reconstruir el tejido social, víctima de grupos delictivos que usan a los chamacos para sus perversos fines: “Becarios, sí; sicarios, no”. Vale.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19

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