¿DEBEN o no los militares y marinos de México participar en las tareas de seguridad pública? El tema ya pasa de la Cámara de Diputados a la de Senadores para su análisis y votación, con división de opiniones.

Una encuesta del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara baja indica que 73 de cada 100 personas están de acuerdo en que los soldados y marinos combatan a bandas del crimen organizado.

De la intervención de las fuerzas castrenses en el trabajo de repliegue forzoso de grupos de manifestantes en espacios públicos y vías incluso federales, 74 personas de cada 100 encuestadas no están de acuerdo.

DURANTE muchos años, quizá estimuladas por la militarización que se ha registrado en otros países, muchas opiniones reprueban que los militares estén en las calles, porque golpearían los derechos civiles.

Más allá del historial, en los más recientes años incluso asociaciones civiles y gobiernos municipales han pedido la presencia militar para contener a las bandas criminales, que para mal se han multiplicado.

El argumento para depositar la confianza en el personal de Sedena y Marina no es menor, las cifras de homicidios, secuestro, extorsión y otros ponen a este sexenio al nivel o peor que el de Felipe Calderón.

PARA desgracia de millones de ciudadanos, no satisface el esquema actual de seguridad en los casi 2 mil 500 municipios del país, basado solo en municipales y estatales, incluso con el apoyo de los federales.

No faltan las voces catastróficas y/o con aspiraciones electorales que piensan que no podría estar peor la inseguridad; tal vez en el fondo no les gustaría saber lo que pasaría sin el apoyo de las fuerzas armadas…

Acaso, las posturas menos fanáticas ven el retiro paulatino de las fuerzas armadas federales de las calles en paralelo a la depuración y capacitación de las policías estatales y municipales, pero falta para ello.

EL país, en síntesis, se debate en la indefinición del ejercicio de las fuerzas militares en tareas de seguridad pública, sin alternativa clara mientras la actividad febril de grupos criminales agobia a la sociedad.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19