EL 26 de noviembre de 2015, el rector de la UAEM Alejandro Vera Jiménez vociferó: “Que no, no me interesa administrar el infierno”; el 26 de agosto de 2016 sostuvo: “No quiero administrar el infierno”.

Se refería a su negativa de estar en la posición de gobierno estatal mediante las elecciones de julio del ’18, en un alarde de pureza frente el “mundo demencial” que se empeña en hacerlo víctima de todo...

Ayer ya no hizo gestos de asco y exhibió tentación: “Si participo, tengo posibilidades de ganar”, abriendo un compás de días para dar el paso adelante o recular, mientras los trabajadores de la UAEM siguen en crisis.

MIENTRAS el rector Vera deshoja la margarita sobre la opción de ir en busca de la “administración del infierno”, ese mismo infierno a nivel estatal y federal lo persigue, diríase que trae la lumbre en los aparejos.

No son muertos los que persiguen al rector, sino investigaciones vivas por parte de la Procuraduría General de la República y la Fiscalía General de Justicia de Morelos por anomalías varias en su administración.

Por lo anterior, quizá sea cierto que a Vera Jiménez no le interesa administrar el infierno vía un cargo de elección popular, sino buscar el fuero por si se le comprueba el enriquecimiento ilícito, peculado y más.

OTRO a quien le llega la lumbre en los aparejos en su trote por otros lares ajenos a Morelos es al ex director del Centro SCT Morelos, José Luis Alarcón Ezeta, por la desgracia ocurrida en el socavón del Paso Express.

Aunque la investigación de responsabilidades avanza a paso de tortuga reumática en la Secretaría de la Función Pública, los primeros indicios judiciales apuntan hacia Alarcón Ezeta; los políticos, contra Gerardo Ruiz Esparza.

Bueno, al menos eso arrojó el reporte que tiene el Senado, mientras que el secretario Ruiz Esparza, a querer o no, se sostiene en que la bronca está en el joven Alarcón Ezeta, su equipo y las constructoras.

DE LO anterior, el secretario Ruiz Esparza ya pasó el embate más fuerte por el caso “socavón”, mientras para Alarcón Ezeta acaso una inhabilitación, y la constructora Aldesa pierde más que por una sanción. Tan-tan.

Por: [email protected] /  Twitter: @ezapata19 /   Por E. Zapata

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