EL QUID no es tanto que ayer haya abortado el plan de alcoholímetro para Cuernavaca, sino mucho de por qué sí y por qué no, cómo sí y cómo, cuándo sí y cuándo no, y muchos más sí y no en su operación.

En las últimas cuatro administraciones municipales, por lo menos, se ha intentado fallidamente poner en operación este programa y es la hora que no cuaja, porque no se establecen bien las bases para ello.

Es decir, las apuraciones para echar a volar el alcoholímetro en los últimos cuatro gobiernos municipales más bien han parecido producto de la necesidad de captar dinero, que de inhibir los accidentes en calles.

DE HECHO, vale aclarar que la ausencia del programa Conduce sin Alcohol en la capital de Morelos no significa que no pueda multarse a quien esté en ese supuesto, aunque el manejo del caso sea diferente.

Verán: esta y todas las noches siguientes, aún sin alcoholímetro, los policías pueden aplicar una multa de entre 4 mil 151 pesos con 95 centavo a 5 mil 284 pesos con 30 centavos, tras pasar con el médico.

Lo anterior es cosa de ley y fue aprobado desde finales del año pasado en el paquete económico municipal; sin embargo, para ese fin no se cuenta con aparatos para medir ni bases como lo hacen Jiutepec y Temixco.

ESTE INTENTO de poner en vigor el alcoholímetro pareció una mezcla de protagonismo y torpeza, montados en las premuras de algo que va mucho más allá de una decisión cuasi individual… involucra a muchos.

La cacería de conductores beodos se cayó (no de manera definitiva) principalmente porque no hay un lugar correcto para albergar a los alcoholizados conductores y porque los medidores son un enigma…

Más aún, a saber no se había coordinado la imprescindible intervención de elementos viales, de seguridad, de derechos humanos y de otras dependencias y empresarios del sector para la correcta aplicación.

POR CIERTO ¿estaba sólido el soporte jurídico para la pena corporal de 24 horas inconmutables de privación de la libertad a quienes fueran sorprendidos al volante? Lo hicieron como si de fondo no quisieran que cuajara.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19