UNA VEZ más, el general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, pidió una Ley de Seguridad Interior, que permita margen de maniobra a las fuerzas armadas y no seguir expuestas al descrédito.

Indirectamente coincide en el sector seguridad con el proyecto alternativo de nación de Andrés Manuel López Obrador, que por cierto no es ninguna novedad, pero así se le quiere hacer parecer…

El retiro gradual de las fuerzas armadas de las tareas de seguridad pública lo viene ponderando hace años el gobierno de Morelos en paralelo con el trabajo del mando único, pero los resultados no satisfacen.

Y CUANDO se habla de que los resultados en seguridad no satisfacen y alcanza para reprobar lo que hace la fuerza policiaca en Morelos, como prueba en contrario recién aparecen las cifras a octubre en seguridad:

Contrario a las versiones en el sentido de que ha crecido la inseguridad como nunca en Morelos, dicen otra cosa los datos más apegados a la realidad en ese sector por parte del Sistema Nacional de Seguridad.

Morelos no vive su peor momento en seguridad, según datos de los delitos de más alto impacto para la sociedad, no es correcto decir que los homicidios dolosos, secuestro y extorsión crecen exponencialmente.

A CONSULTAR en la estadística de Segob, los peores años en materia de homicidio doloso para Morelos han sido 2012 (46.57 casos por cada 100 mil habitantes), 2013 (31.85), 2016 (31.70), 2010 (31.0) y 2011 (30.43).

En secuestro, los años más violentos han sido 2013 (8.0 casos por cada 100 mil habitantes, 2014 (6.06), 2012 (4.97), 2000 (2.20 y 2016 (2.11). Para lo que va de este año la tasa de este crimen es de 1.73.

Y en extorsión, los peores años para Morelos han sido 2009 (36.19 casos por cada 100 mil habitantes), 2010 (33.94), 2006 (25.58), 2013 (21.34) y 2014 (18.82). En lo que va del año se ubica en tasa de 1.88.

ES DECIR, 2017 no es el peor año en seguridad para Morelos, como lo planean actores político-partidistas, pero casos recientes como el del profesor de matemáticas en Río Mayo dan pie para la guerra política.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19