COMO decía aquella vieja ronda infantil “¡De los 10 que yo tenía… nada más me quedan 9!”. Bueno, eran 11 independientes que iban por una senaduría o diputación federal, pero uno se bajó antes de arrancar.

De los 10 que quedaron, otro suspirante a senador fue bateado por no cumplir uno de los requisitos básicos, mientras que siguen en carrera preliminar libre los 5 por un lugar en la Cámara baja y 4 para la alta.

Lo que viene para ellos no es menos fácil, los que quieran concursar por las mieles del Senado deben reunir 28 mil 172 firmas de fieles; lo que quieran la diputación necesitan entre 5 mil 281 y 5 mil 993 firmas.

EL asunto de cómo deberán los aspirantes a legisladores recolectar las firmas es otro desafío, pues aparte del número de las mismas en un plazo nada amplio, deberá ser a través de una aplicación (app) digital.

Los aspirantes al Senado tienen del 17 de octubre al 4 de enero, es decir 90 días naturales, para captar simpatizantes registrados en la lista nominal, o sea cada día 313 firmas, credencial y foto opcional.

Los que quieran ir a la Cámara baja tienen de plazo del 12 de octubre al 10 de diciembre, o sea 60 días naturales, lo que significa un promedio de 91 por día, pero solo en el distrito por el que quieran competir.

DURANTE la comparecencia de la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez, en lo relativo a las investigaciones sobre lo que ha sido el Paso Express, no hubo muchas novedades, pero citó una fecha fatídica.

En razón del sismo del 19 de septiembre se reprogramó la fecha tope para que la SCT solvente las 22 observaciones sobre anomalías desde la licitación hasta la realización de la obra, en especial por el socavón.

Entonces, el 17 de noviembre, a más tardar, se empezará a conocer si ahí hay responsables de la desgracia, así como las irregularidades por más de mil 30 millones de pesos, ambos temas que son de clamor popular.

POR la forma airada en que ayer trabajadores de la UAEM le gritaron al rector Alejandro Vera que renuncie, habrá que ver si ahora a éste se le ocurre reprobar a su comunidad de perversa o manipulada. Ahí está su realidad.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19