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ES tal la desesperación, acaso política, de algunos vecinos de la capital de Morelos, que descubren el hilo negro en el problema de la basura en las calles al ver como gran solución la colocación de contenedores.

Ni por asomo se ve en el sesudo análisis aquella máxima de “No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”, como tampoco que ya hubo una etapa de contenedores que eran un chiquero.

El problema de la basura en Cuernavaca tiene dos orígenes, el de muchos que ensucian y el de una autoridad rebasada en su capacidad para sanear las calles. Políticamente, sin embargo, sirve hablar de basura.

OTRO asunto de especial relevancia e impacto para la comunidad es el de los baches, resultado obvio de carga excesiva de tránsito vehicular, inadecuado material de las vías y, sobre todo, insuficiente mantenimiento.

Ahora que se anuncia la implementación de nuevos ingredientes en la mezcla para el “bacheo”, viene al caso el “n” número de ocasiones en que las autoridades municipales dicen tener la solución mágica del caso.

Verán, ya que la temporada de lluvias está en sus postrimerías, puede decirse que serán tapados todos o casi todos los baches y que la capital dejará de ser “Cuernabaches”; esperan la próxima temporada…  
 
Y para el caso de las deficiencias en el suministro de agua potable en el área metropolitana de Cuernavaca, no hay duda de que el servicio es muy malo; del no pago de muchos usuarios no se habla mucho…

Tampoco se ahonda en el elevado gasto corriente de los sistemas operadores de agua potable, de las tomas irregulares, de las fugas, de la vetusta tecnología que se utiliza. La solución, entonces, es una fantasía.

Se va un nuevo trienio y las promesas de campaña para la solución del problema del agua, como de la basura, baches e iluminación callejera, pintan para quedar en eso justamente, promesas... y vienen más...

DEL tuerto servicio de alumbrado público ni hablar mucho, que para las autoridades es una costosa carga y para empresarios privados es una latente oportunidad de negocio. Alias, sobran promesas de soluciones.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19