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LUEGO de que el juez Adolfo González resolvió no vincular a proceso al rector Alejandro Vera por deficiencias del MP en la acusación, la visión de lo que es Doña Justicia cambió para los simpatizantes del imputado.

El martes 26, cuando se decretó imputar al rector de la UAEM, la defensa de Vera y sus simpatizantes dijeron que el juez “actúa bajo consigna”, en contra, obvio, pero cinco días después resultó un juez justo.

La razón del drástico cambio de opinión fue que el juez favoreció en esta ocasión a Vera Jiménez y entonces merece el aprecio de éste y sus simpatizantes; alias, si Doña Justicia me favorece es justa, si no, no.

EL que bien podría bajarle dos rayitas a su activismo político es el obispo de Cuernavaca Ramón Castro, que ni viendo los temblores se hinca o pone manos a la obra para la reconstrucción de las iglesias.

Sabido es que muchos templos católicos con valor histórico y artístico resultaron con daños de severos a pérdida total, pero el religioso más bien parece esperar que el gobierno haga la chamba, mientras él grilla.

Por cierto, ya pasaron 12 días y Ramón Castro no prueba la acusación de que le robaron tres tráileres con víveres para damnificados; mejor trascendió que el vicario episcopal Jesús Longar desmintió al obispo.

EN la grilla también, justo en las horas difíciles tras el sismo del 19 de septiembre, no se vio la acción decidida de dos-tres políticos que ahora sí salen con discursos, más que con hechos, en defensa de los desvalidos.

No faltan los y las que elevan su enérgica voz para que los gobiernos federal y estatal no se tarden en el recuento de los daños y no dejen de ayudar a los damnificados, pero no son capaces de poner manos a la obra.

Tal parece que solo están esperando que pase el susto y se compongan las cosas a medias para, entonces sí, salir en busca de la simpatía ciudadana con miras a las elecciones del año próximo.  

POR cierto, ahora que personal militar ha estado apoyando las tareas de auxilio a damnificados, no se oyen esas voces que en otros momentos no se cansan de gritar que tenemos un “ejército represor”.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19