eN TANTO miles de morelenses enfrentan diversas necesidades por los estragos del sismo, los diputados se andan peleando porque no confían en un buen manejo de la mitad de su salario para los damnificados.

O sea, todavía no donan un centavo y no acaban de ponerse de acuerdo para cómo ayudar a las víctimas del sismo, con pretextos de todo tipo que al final privilegian el interés personal y no el principal.

Ahí tienen al diputado humanista Jesús Escamilla que ¡ah! qué capacidad tiene para rechazar todo plan de construir ideas o acuerdos porque él se presume como el dueño de la razón y la verdad absoluta.

SOBRE LA distribución de víveres para los afectados por el sismo, da pena conocer que la rapiña se hizo presente en el centro de acopio de Jojutla, donde en medio del caos hasta no afectados salieron con despensas.

Y resulta lamentable porque si al mismo tiempo se cuestiona de manera insistente que toda forma de autoridad no maneja de manera transparente la distribución de víveres, hay otros que no lo hacen mejor.

Es decir, la capacidad de organización y solidaridad de la sociedad queda en entredicho y, paralelamente, justifica que la autoridad quiera asumir la organización y liderazgo en situaciones como la que hoy se vive.

ALQUIEN QUE no ha de andar muy tranquilo, después de una etapa de relativa tranquilidad en Cuernavaca, es Manuel Santiago Quijano, quien fuera secretario de Movilidad y Transportes en el gobierno de Morelos.

Sucede que Manuel es director de Obras y Desarrollo Urbano en la Delegación Tlalpan (CDMX), en cuyo perímetro se registró el desplome del Colegio Enrique Rébsamen y donde murieron al menos 27 personas.

Dicen, los que dicen que saben, que alguien no hizo su trabajo en la delegación que encabeza Claudia Sheinbaum (Morena) y los del colegio construyeron un piso extra, lo que habría influido en la tragedia conocida.

EN LOS próximos días será tema de jaloneo el paquete económico recién aprobado por el cabildo de Cuernavaca, que por un lado se dice no viene con aumentos, pero entre ciudadanos ya se quejan de alzas.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19