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VIENE otro cierre de ciclo escolar, así como la apertura de uno nuevo, y por enésima vez aparece el tema de las cuotas escolares “voluntarias a fuerza”, que tanto enoja a muchos, en medio de una falsa confusión.

En el fondo, debería ser un asunto de conciencia social el apoyo o no a los centros escolares, que difícilmente alguna vez podrá decirse que no requerirán de una mano para prestar mejor servicios a los estudiantes.

No hay vuelta de hoja, dicho por la autoridad educativa: está permitido solicitar cooperación a los padres de alumnos, pero ésta no debe ser forzosa o como condición para recibir atención, servicio o documentos.

LA figura de sociedad de padres de los alumnos ha llegado en muchos casos a erigirse como máxima autoridad, incluso por encima de la institución oficial que es el Instituto de Educación Básica de Morelos.

Y no resulta casual que haya cierta anuencia y paciencia de la autoridad educativa, en razón de que el grupo de padres asociados es un instrumento para subsanar las carencias de sufren las escuelas.

Para mal, en muchos casos, las asociaciones de padres se vuelven una suerte de “autogobierno” que lleva sus facultades más allá de lo legal y hasta lo sano cuando vuelven obligatoria la cooperación voluntaria.

ANTE la realidad de que muchos padres carecen de dineros suficientes para cooperar con las escuelas de sus hijos, no faltan los que cumplen con faenas de trabajos de limpieza, pintura, electricidad, carpintería…

Pero incluso así, algunos padres no pueden cooperar y es donde viene la negación de boletas de calificaciones o impedimento para inscribirse al nuevo ciclo, lo que convierte al fenómeno en un auténtico delito.

La autoridad, en tanto, parece limitarse a decir que condicionar el servicio a las cuotas no es válido, pero no hace mucho más, a pesar de las denuncias de padres de familia, por no chocar con la asociación.

FRENTE a la insuficiencia de recursos de la autoridad para contar con centros escolares de excelencia, no se ve alternativa que apelar a las cooperaciones de los papás, pero a conciencia, no por obligación. Sea.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19