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LA MANO negra que ensució el intento de renovación de dirigencia en la Asociación de Industriales y Empresarios (ADIEM) Coparmex, en su capítulo de Morelos, no podría tener otro desenlace que un manazo.

Así lo mandó la dirigencia nacional de la Confederación Patronal en un ejercicio de responsabilidad y para evitar que manos perversas quieran mangonear al sindicato patronal pisoteando la normatividad interna.

Si entre los integrantes de la Coparmex Morelos no hubo una abierta acusación de esa “mano negra”, en corto sí trascendieron los dedos flamígeros que van directo hacia el joven Juan Carlos Salgado Ponce.

MALA COSA que en los destinos de la ADIEM Coparmex Morelos se vea la mano o intereses del hoy secretario de Economía estatal, Salgado Ponce, porque flaco favor le hace a su posición dentro del gobierno.

La manipulación exhibida en el intento de “madruguete” para elegir una supuesta plantilla de unidad para renovar la dirigencia de la Coparmex, con documentos evidencia, rayó en el nivel de lo burdo.

El solo hecho de que una notaria familiar de Salgado Ponce fuera quien diera fe de la elección del sábado reciente mostró un aparente intento de adueñarse desde afuera de las riendas de la organización patronal.

QUE EN la fallida elección de nuevos dirigentes de Coparmex Morelos estuviera Angélica Alemán Cariño, colaboradora de Juan Carlos Salgado en la Secretaría de Economía, confirma el turbio proceso.

Más aún, que fuera precisamente Samuel Rivera Muciño el aspirante único a la presidencia de Coparmex acabó por mostrar que hubo conflicto de interés, lo cual no se vale en la normatividad empresarial.

Resultó que familiares en primera línea del que sería nuevo presidente de Coparmex han sido beneficiados con recursos públicos, de lo cual no puede creerse que el secretario de Economía no supiera y validara.

PUESTO EN términos llanos, la posición de Juan Carlos Salgado en la Secretaría de Economía estatal habría servido para favorecer no solo de dineros sino posiciones a gente de su mismo círculo. Un cochinero, pues.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com /  Twitter: @ezapata19