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HAN PASADO más de 90 días de que Cuauhtémoc Blanco es alcalde de Cuernavaca y su discurso -o el que los ‘ventrílocuos’ ponen en su boca- no cambia el tono de su campaña electoral, tipo “no les voy a fallar”.

El sentido del “Vamos a demostrarles a los políticos que sabemos hacer las cosas bien” recién expresado, por ejemplo, lo mismo pudo haberse emitido entre enero y mayo del año pasado, sin cambiarle ni una coma.

El punto es que el 90 por ciento de sus mensajes son de planes, y el resto, de hechos consumados, estos últimos sobre todo de protocolo, contrario a lo que pasa, por ejemplo, en las sesiones del cabildo.

LA CRISIS en el servicio de agua potable que padecen los capitalinos hace recordar a un gobernador tabasqueño que en las inundaciones tenía no sus momentos más difíciles, sino la oportunidad de negocio.

Acá, los desperfectos en los pozos y en la red hidráulica de la capital están siendo inmejorable ocasión para exprimir en negocio de la repartición de “pipas”, cuya agua no cuesta, pero sí la transportación.

De cierto, a pesar de las quejas por falta de agua, en el SAPAC y sus proveedores de “pipas” resulta una bendición que fallen los pozos, hasta parecería que “alguienes” están interesados en que siga el caos.

QUEDA MUY holgada la iniciativa de reforma a la Ley de Salud nacional para que los tatuadores, perforadores y micropigmentadores promuevan la donación de sangre antes de prestar cualquiera de los servicios.

La obligación sería que los profesionales de esta práctica “promuevan la donación”, alias, algo así como que pongan algún cartelón en su negocio y le digan al cliente en turno que sería bueno que antes donara su sangre… ¿y?

De cierto, no faltan dos-tres que burlan la norma de no tatuar a menores de 18 años, incluso las multas que están en rango de los 140 mil pesos, y día a día se ven más y más personas tatuadas y limitada la donación sanguínea.

PASADO EL primer sofocón por la llegada del servicio de transporte privado Uber, hay calma chica entre los concesionarios tradicionales, pero es un hecho que los foráneos ya metieron la patita… y siguen.

 

Por E. Zapata:   /  [email protected]/  Twitter: @ezapata19