CON UN ejército de casi 700 trabajadores en nómina visible, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) es todo un elefante que devora el presupuesto y tiene lamentables resultados.

Una evidencia de las malas administraciones que ha sufrido desde años inmemoriales es el crecimiento de su nómina: tan sólo en agosto de 2013 registraba 586 trabajadores, y a marzo de 2017 eran 105 más.

Contrario a lo que podría esperarse, el incremento de trabajadores no ha servido para aumentar la eficiencia, sino para entorpecer y poner en peligro la operación, como se está viendo la crisis en estos días.

DICHO ESTABA que la obesa nómina no era la única causa de la crisis en el SAPAC, al estimarse que entre fugas y robo de agua se facturan acaso 6 de cada 10 litros, además de costo bajo de tarifa y morosidad.

Entre los caminos para sanear al Sistema de Agua, el de actualizar las tarifas equivaldría a revuelta social, es poco probable; renovar equipos y red hidráulica requiere una alta inversión millonaria, no hay de dónde…

Quedan dos caminos: combatir la morosidad y adelgazar la nómina. El primero es viable, de hecho está en marcha una campaña de perdón de multas y recargos, pero no basta anunciarlo, hay que ir a la calle.

LA RUTA restante es reducir el gasto corriente no tanto en gastos de las oficinas y equipo como en la optimización de la plantilla laboral; alias, someter a un análisis serio el nivel de productividad del personal.

No es posible esperar alta productividad en el SAPAC cuando casi el 80 por ciento del personal tiene un salario que difícilmente es suficiente como para no tener ocuparse de otros trabajos para sacar “el chivo”.

Alias, el recorte de personal parece acción necesaria decisión, dura y costosa pero necesaria y al cabo del tiempo conveniente por la supervivencia del Sistema de Agua, que al ritmo que va no se sostiene.

NO SE obvia el fantasma de si SAPAC ha sido o es caja chica y área de oportunidad para funcionarios y proveedores, pero la misma situación que enfrente es dique para aquellas posibles anomalías. Toca esperar.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19

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