COMO PARA reflexionar durante este puente, a cuenta del natalicio de don Benito Pablo Juárez García: sólo 34 de cada 100 municipios de todo México cuentan con servicio de tratamiento de aguas residuales.

Alias, mucha del agua que se ensucia en hogares, comercios, industria, etc., se va directo a las barrancas, ríos y lagunas, o a canales subterráneos, de los que se alimentan cultivos en forma muy poco saludable.

¿Y cómo andamos en Morelos? Puede decirse que infelizmente no estamos en el “top ten” de los que tienen más plantas tratadoras de aguas residuales. Ahí se defienden Nuevo León, Durango y Guanajuato.

POR CIERTO, dicen los que dicen que saben, que el anterior gobierno estatal presumió la construcción de una buena cantidad de plantas de tratamiento de aguas residuales, y discurseó sobre atención al sector.

Cierto, construyeron, pero faltó equiparlas como se necesitaba, incluso que quedaron como elefantitos blancos porque quedaron sin conexión de acceso del agua para tratarla, otras trataban muy pocos litros…

O sea, hicieron la chamba a medias pero la cacarearon como completa y ahora toca encausar el agua sucia a las plantas de tratamiento, así como ampliar la capacidad de tratamiento de aguas. Se pasaron de…

AHORA QUE viene la temporada de lluvias, apenas hay tiempo para la limpieza de basura de ríos y barrancas; es decir, que cauces como el del Apatlaco sean liberados de llantas, botellas plásticas, colchones…

Más aún, entender es máxima de que “no es más importante limpiar que no ensuciar”, porque lo primero tiene un costo extraordinario, en tanto lo segundo es un asunto de inteligencia, sensibilidad, practicidad.

Esta urgente atención a nuestros cauces superficiales y subterráneos se extiende a las calles, donde a menudo se depositan bolsas de basura y otros desechos, con riesgo de inundación por tapones en coladeras.

Y RESPECTO de los contratiempos que provoca la obra de canalización de aguas residuales en Himnos Nacional y Palmira, hay que armarse de paciencia, porque el entubamiento para para un largo largo más.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19