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HAY MUCHO por hacer en materia de protección al estudiantado de Morelos, lo cual no debería ser a reacción sobre un hecho como la tragedia por el atentado de un alumno en una escuela de Monterrey.

De cierto, ese tema nunca ha escapado a padres de familia, profesores y autoridades, pero ha faltado consistencia en los programas y su aplicación, acaso porque no se ha valorado el peligro que es latente.
 
El programa Mochila Segura, las acciones en contra del “bullying” y la erradicación de alimentos chatarra, entre otros, han quedado más en el discurso que en la acción firme y consistente para mal de los chicos.
 
MOCHILA SEGURA en escuelas de Morelos no es desconocido, pero ha faltado consistencia; apenas se ha conocido de la introducción de algún objeto peligroso a un colegio y se habla de que ahora sí va en forma.

Ha tenido que presentarse una desgracia como la de Monterrey para que otra vez en Morelos parezca merecer atención la necesidad de cuidar que los estudiantes no metan armas o drogas a las escuelas.

En otros momentos esta tarea se ha topado incluso contra los defensores a ultranza de la norma tipo humanitaria y dejan de lado la realidad, pero hoy es una nueva oportunidad para hacer realidad la prevención.

EL “BULLYING” o acoso y agresión entre alumnos es una realidad que hasta parece inherente a la condición de niños o adolescentes, sin embargo luego de una oleada de casos visibles ha quedado de lado.

¿Qué se está haciendo en los centros escolares de manera regular para impedir las agresiones entre alumnos? Tal vez mucho, pero no de forma integral sino un tanto a sentimiento, sin un programa formal.

¿Alguien puede asegurar que se han terminado los pleitos dentro o en los alrededores de las escuelas a la salida? Basta con asomarse a las redes sociales, que hasta son videograbados y hechos públicos.

SE IMPONE un espacio de reflexión y acciones inmediatas para ahora sí de manera real hacer algo a favor de nuestros chicos, que día a día están expuestos a una amplia gama de amenazas, como las golosinas.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19