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EL REPENTINO aumento a las tarifas de gasolinas y diésel pareció producto de un mal giro del juego de “pirinola”, donde la autoridad se acomodó el “Toma todo” y al público le inventó la cara de “Pon todo”.

Lo grave debió ser el “Todos ponen”, pero aquí fue más lejos, porque al final de los giros es el consumidor de los combustibles a quien le toca la peor parte de pagar producto y la carga mayor de impuestos.

Eso que llaman democracia en administración pública y compañerismo en el juego habría sido que la autoridad redujera su voracidad fiscal, que el empresario aportara y el consumidor apechugara otra parte.

LAS MUESTRAS callejeras y cibernéticas de repudio al incremento de gasolinas, sin embargo, no es cosa de juego, esta vez el ejercicio de una acción de gobierno no fue hacia un sector específico, ha sido total.

La necesidad de recursos no se fue por la reducción de los gastos excesivos en los tres poderes de gobierno, como tampoco en el alto costo de Doña Democracia en las figura de las instituciones electorales.

El batacazo tampoco fue directo al status de privilegio que a través de las millonarias prerrogativas no ocultan los partidos políticos; qué decir del tercer nivel de gobierno, el municipal, que está con el agua al cuello.

LA POSTURA de la autoridad fiscal federal es que no habrá paso atrás en las nuevas tarifas de los combustibles; la postura de muchos que día a día pugnan por rechazar el gasolinazo crecen de forma peligrosa.

No peligrosa porque está sumando más expresiones, sino porque en la mar de ellas no faltan los extremos que sopesan actos radicales contra gasolineras, por ejemplo, que de ninguna forma tampoco son solución.

El terreno es fértil para oportunistas partidistas y de anarquistas que ya han dado esbozos de sinrazón, nada peor para una sociedad que ya de por sí marchaba hacia un año complicado en términos de economía.

DE LA junta del lunes entre gobierno federal y gobernadores puede esperarse reducción de Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), aumento al salario de trabajadores, ajustes graduales y más.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19