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PARA miles, cientos de miles, millones de mexicanos, no es definitivo el primero de los “gasolinazos” que ayer entró en vigor acompañado de una buena cuota de repudio y ganas de que no se quede todo así.

Todavía en las últimas horas del año recién terminado proliferaba todo tipo de expresiones de indignación, “cadenas” que invitaban a diversas acciones para evitar el metemano al bolsillo de los consumidores.

No faltó incluso el “borregazo” de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación había aceptado una controversia de constitucionalidad en contra de alza a los combustibles. Y se fue 2016, sin certeza de cambio.

DE ENTRE la variedad de expresiones y probables salidas, como el no comprar gasolina, ataques a gasolineras, marchas y más acciones, se dio una que acaso tendría algún nivel de factibilidad, aunque improbable.

La eliminación o reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en teoría compensaría el salvaje garrotazo a la economía familiar que se empezará a resentir al ratito en los hogares.

A saber, el famoso IEPS, como muchas cargas tributarias, está provisto de tanta justicia social como aquel impuesto sobre puertas y ventanas en las casas que quiso cobrar Antonio López de Santa Ana en 1858.

RESULTA QUE por cada litro de gasolina Magna, por ejemplo, que venía costando casi 14 pesos, 4 correspondían al mentado IEPS, ése que luego de muchos ires y venires le toca pagar al consumidor final.

Alias, “la molécula” de gasolina por sí no estaría arriba de los 10 pesos con todo y el oootro odiado Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero hete aquí que la Federación tiene ahí una rica forma de capitalizarse.

O sea, la desaparición o baja del IETU estaría en competencia del gobierno federal, so riesgo de reducir sus ingresos y, por lo tanto, conducir a la reducción de participaciones federales a estados y municipios.

CONTRA EL “gasolinazo” también muestran su desacuerdo todos o casi todos los gobernadores, por lo que alguna esperanza de que el golpe sea menor se da el miércoles entre Conago, Secretaría de Hacienda y Pemex.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata19