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SI MANTIENEN gordas sus nóminas, persisten los abusos y las obligan a no crear impuestos o aumentar los existentes, no se ve cómo más de tres alcaldías van a salir de la crisis financiera en que están sumidas.

El discurso de que no habrá nuevos impuestos de algunos diputados suena alentador para fines electorales, pero al mismo tiempo carece de fuerza ante las apuraciones de alcaldes, hasta para no ser destituidos.

La alternativa del rescate financiero mediante fideicomisos vendría a ser un alivio momentáneo y superficial, que durará acaso lo que resta del trienio, pero de fondo no hay un acción sólida para superar la crisis.

TAL VEZ sea pedir peras al guayabo que algún iluminado del nivel municipal se atreva a ampliar la base gravable en lugar de pensar en trampitas para allegar dineros a la comuna, como con el alcoholímetro.

Hay un amplio sector de la comunidad que evade las obligaciones fiscales propias de su actividad, pero ese sector se torna intocable para la autoridad, que prefiere encajar el diente al contribuyente cautivo.

La morosidad en las contribuciones, para la autoridad, lejos de ser motivo de sanción en la práctica es objeto de premio, con programas de quita total de multas y recargos; alias, una cultura volteada de cabeza.

HABRÁ QUE esperar, en el caso de Cuernavaca, cómo procesan los diputados la Ley de Ingresos, especialmente en lo relativo al programa del “Alcoholímetro” que, quieran que no, tiene un filón recaudatorio.

Alias, frente a la promesa de no nuevos ni más contribuciones, surge la urgencia de implementar de manera regular el programa de conductores sin alcohol, que será bueno mientras inhiba la riesgosa conducta.

Pero, es obvio que la detención de conductores ebrios también puede representar una minita de oro –hasta de corrupción- para la autoridad que hoy anda “jajando” por sacar dinero de donde sea para subsistir.

EL COLMO de la inopia municipal toma penosa relevancia en los cinco ayuntamientos que no quisieron o no pudieron armar sus proyectos de ley de ingresos 2017. Alias, tal vez se vayan igual que ha sido en 2016.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19