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HAY CAMBIOS a las leyes para que las cosas no funcionen, tal vez por eso ayer la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación prácticamente sepultaron hacer cambios a la Ley de Réplica.

El caso es porque PRD y Morena buscan que los medios de información cumplan el derecho de réplica a cualquier persona o entidad que se sienta ofendida, aunque la información que se difunda sea verdadera.

Aunque no se votó en definitiva, por la ausencia de algunos ministros y acaso más argumentos, la resolución quedó pendiente para la sesión de mañana jueves, con severo “palo” al ministro Alberto Pérez Dayán.

SOBRE EL mismo plan de reforma a la Ley de Réplica, complementaria del Artículo 6º. constitucional, el ministro José Ramón Cosío fue claro acerca de lo que esta ley representará a la sociedad si no pasa a cuchillo.

Algunas leyes nuevas o las modificaciones a las existentes pueden ser transformadoras, pero también hay algunos casos en que se vuelven obstaculizadoras del bien social, como aquí sería lo de la Ley de Réplica.

Alias, avalar ahora que alguien merece la réplica por el simple hecho de sentirse “agraviado”, aunque la acusación sea contundente y cierta, sería un atropello a otro derecho como el de informar y ser informado.

DURANTE LA sesión de la SCJN, el futuro del proyecto de modificación al Derecho de Réplica impulsado por el ministro Pérez Dayán de pronto se vio casi desconocido; y ni modo que hasta éste le tirara en contra.

El resto de los ministros fueron a fondo en el análisis, especialmente en cuanto al riesgo de que validado por la Corte de inmediato chocara con otras instancias de justicia por violentar otros derechos colaterales.

Más allá aún, se contrapondría a los acuerdos internacionales sobre la materia suscritas por México, como el Pacto de San José, en el que se privilegia la libertad de informar con el debido respeto al ciudadano.

ALIAS, parece que solo basta esperar la votación de mañana para que se confirme esto que en síntesis tomaría forma de un intento fallido de inhibir el trabajo de los comunicadores con la amenaza de acallarlos.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19