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LA NOVELA “Fuego en Cuernavaca”, que escenifican los hermanos Roberto y Julio Yáñez con el alcalde Cuauhtémoc Blanco y el secretario municipal José M. Sanz había perdido emoción a últimas fechas…

Pero la historia no ha dado todo, y hacia el cierre de la semana mostró un repunte, en una escena cumbre que no se transmitió pero quedó grabada con el “¡Ya me tienen hasta la madre estos ca…!”.

Lo anterior fue a consecuencia de que se revivió la acusación de que Cuauhtémoc había firmado un contrato por 7 millones de pesos y sus chuchulucos para ser candidato a la presidencia municipal de la capital.

EN REALIDAD el melodrama “Fuego en Cuernavaca” no ha avanzado prácticamente nada, sino que se repite la crisis de si el héroe de la historia es legítimo o “cachirul” para estar al frente del Ayuntamiento.

La dosis de “suspense” se da con los chismes que se tejen en torno a la Fiscalía General de Justicia y sus peritajes sobre la que se supone es la firma de Cuauhtémoc, quien sostiene que es de barrio y no se raja.

Entre las historias secundarias de la gustada emisión destaca el factor venganza que se le atribuye al dúo Blanco-Sanz en contra de todo aquel trabajador del ayuntamiento que haya sido puesto por los Yáñez.

EL DESAMOR cada vez parece más profundo entre quienes llegaron juntos al gobierno de Cuernavaca y que hoy se ven irreconciliables; así suelen ser las telenovelas, y aquí no es diferente, abundan las envidias.

Los antagónicos del protagonista de la historia parecen apostarle a no descansar hasta echarlo del pueblo, deseosos de quedarse con la joya de la corona que es gobernar a “La Ciudad de la Eterna Primavera”.

Pero, en verdad urge que maquinen nuevos clímax, porque la emoción de “Fuego en Cuernavaca” no puede seguir buscando la atención con la reedición de conflictos que ya no sorprenden… se les cae el “rating”  

NO HA faltado la versión, no confirmada, que Juanito Osorio, Karla Estrada y Nicandro Díaz andan buscando a los autores de este drama de la vida real de Cuernavaca para llevarlo al ex Canal de las Estrellas.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19