EL ESTATUTO de la UAEM, emanado de la Ley Orgánica, dice en su Título II, Secc. V, Art. 91 (105), Obligaciones del Rector, inciso III, algo que Alejandro Vera puede pasarse por el arco del triunfo, sin más ni más:

 “Observar una conducta decorosa en todos los actos de su vida pública y no dar motivo con actos escandalosos a que de alguna manera se menoscabe su reputación en perjuicio del prestigio de la Institución.”

De escandalitos como brincarse la reja y arengar a los universitarios  “Vamos a tomar el Palacio”, evidentemente el Consejo Universitario hizo como que la Virgen la hablaba, sin embargo la cosa no van bien.

Y NO va bien la cosa en la UAEM porque más de dos-tres que no son del primer círculo de la autoridad, por lo bajito comentan que el rector y el artista Sicilia los llevan a una crisis de la que no saldrán ilesos.

El perjuicio a la imagen de la Máxima Casa de Estudios de Morelos se vuelve secundario ante el conflicto que ya asoma en las finanzas y amenaza con duro golpe donde más duele, que es en los bolsillos.

De hecho, en diversos campus universitarios, incluido Chamilpa, crece la versión de que frente al riesgo de no poder cobrar se prepara una huelga que podría estallar al primer minuto del sábado 1 de octubre.

EN PREVISIÓN de la probable consignación y orden de presentación o aprehensión del rector Alejandro Vera, por la denuncia de la Auditoría Superior de Fiscalización ante la PGR, dos-tres toman sus previsiones.

Está en la memoria de los universitarios que su rector negó una y otra vez que hubiera problemas por las subcontrataciones millonarias a empresas de dudosa reputación, y que, obvio, mintió a propios y extraños.

Por otro lado, la contratación de un crédito por 600 millones de pesos que pagaría durante su gestión pero que luego reestructuró para comprometer a dos rectorías más, pone nerviosos a sus contlapaches.

QUIZÁ EN razón de que el rector Vera se ve disminuido y acorralado a consecuencia de sí y sus dos “[email protected]” es que otros reculan por él y andan buscando asesorías y diálogos antes impedidos por su soberbia.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19

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