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FÁCIL, LO que se dice fácil, no la van a tener los peritos grafólogos, los profesionales que se dedican a revisar hasta el más pequeño detalle de los escritos, para determinar la autenticidad, en al menos dos casos.

Verán, el primero y más sonado, es el que involucra al ex mundialista y adorado por la nación ‘pambolera’ Cuauhtémoc Blanco, que por cierto a últimas fecha le están lloviendo leñazos a los pies, rodillas y cabeza.

El segundo es sobre las supuestas rúbricas de diputados que en un papel fueron enviadas al Poder Judicial de la Federación y que, ya salió el peine, 15 de 17 “firmantes” desconocen haber ejercido la acción.

ESTÁ DE redoble de tambores el caso de “Cuauh”, porque lo acusaron de contratarse por 7 millones de pesos para jugar como candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca, pero asegura no haber firmado.

Si el que se volvió alcalde da la cara para negar rotundamente haberla hecho de “chambista político” y sus acusadores los hermanos Roberto y Julio Yáñez dicen lo contrario, seguro alguien miente, pero hay más…

Es probable que ninguno de ellos mienta; alias, que alguien más fue quien firmó el contrato que repercutiría de un castigo económico hasta la destitución del alcalde. En esa jugada también va José Manuel Sanz.

QUIZÁ MENOS espectacular, el intento de tumbar recientes reformas a la ley doméstica –dicen los leguleyos ‘recurso de inconstitucionalidad’- será una chamba laboriosa para los grafólogos, pues son 15 rúbricas.

Dicen, los que dicen que saben, que [email protected] [email protected] o [email protected] quisieron dar madruguete a fin de evitar que sean legales el proyecto de Morebús, Instituto de Crédito, crédito al Gobierno estatal y más…

Solo el estridente Jesús Escamilla y el rutero Ricardo Calvo aceptaron haber firmado el documento, y otros se quejan de que les hicieron “chanchuyo”. Mientas sean peras o guayabas, el asunto va pa’ largo.

OTRO CASO que apunta para los peritos grafólogos es sobre quienes firmaron los contratos multimillonarios en la UAEM, que hoy están en manos de la PGR y que el paso siguiente sería… a correr. ¡De miedo!

Por E. Zapata / [email protected]riodemorelos.com /  Twitter: @ezapata19