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EXIGIR la reinstalación de los profesores de Morelos removidos por no cumplir lo que ordenan las leyes, como hacen algunos disidentes del magisterio, es un escupitajo a la norma que soporta la vida nacional.

Más, colocar esa exigencia como condición para dejar de seguir violando las leyes con bloqueos de calles, plazas y carreteras, equivale a la obsesión de unos cuantos de arrodillar autoridades y sociedad.

No por conocido, tampoco deja de ser sancionable que los intereses laborales-político-filosóficos de esa misma ala opositora del sindicato magisterial tome como rehén la preparación de los estudiantes. No va.

SOMETIDOS los alumnos de nivel básico a la incertidumbre de la tarea educativa por intereses de un grupo de trabajadores de la educación, ‘para efectos’ las juventudes de la UAEM toman ubicación similar.

Hoy la comunidad universitaria está echada más a la calle que a las aulas por intereses de particulares, quienes les calientan la cabeza y los mezclan con “ruteros”, fanáticos anti gays, militantes del PAN, etc.

De por sí que en Morelos no somos punteros en niveles de educación, no cabe duda que estas maniobras de perversos liderazgos obrarán en perjuicio de alumnos y padres, aunque no sea de manera inmediata.

HAY una interpretación errónea del “deber ser” en cuanto a la práctica de las cuotas “voluntarias a fuerza”, que tanto encono provoca entre padres, comités de padres, directivos de planteles y autoridad estatal.

De origen, el mantenimiento de escuelas no debe ser tarea de nadie más que de la autoridad; desde ahí, un bien intencionado despropósito porque sin más toma la postura de subsidiar la obligación del Estado.

Entendido que ante la insuficiencia los papás buscan evitar con dinero o trabajo que sus hijos estudien en condiciones impropias, dan paso a la perversión de dos-tres directivos o papás que salen con ganancias.

LA buena: con más empeño y menos recursos, quizá, 659 chicos indígenas han pasado el examen único de primaria o secundaria para acreditar el conocimiento. Ayer se graduaron 84 en Hueyapan y ¡vale!

POR: [email protected] / Twitter: @ezapata19