EL REPENTINO mutismo sobre la cosa política de Ramón Castro, obispo de Cuernavaca, no ha sido casual, sino una obvia reacción a la denuncia por su presunta violación al Artículo 130 de la Constitución.

En el inciso “E” de ese artículo se indica: “Tampoco podrán (los ministros religiosos) en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa (…) oponerse a las leyes del país o a sus instituciones”.

Su desacuerdo con la reforma constitucional local que permite la unión de personas del mismo sexo, llevó a Castro a la radicalización y a cuasi pisotear la Carta Magna en lo relativo a la separación de Iglesia y Estado.

RECIÉN el líder católico regional debió grabar más de un video para exculparse respecto de la reunión donde recibió a líderes políticos y sectoriales que anuncian marchas contra del Poder Ejecutivo estatal.

Pero no es sólo este caso donde Ramón Castro ha ido muy lejos en su activismo extra religioso, como está en registros públicos su dicho del 21 de mayo, al encabezar una de las llamadas marchas por la paz...

“Esos legisladores corrompen sus principios por uno, dos o tres millones de pesos, traicionando la confianza del pueblo que los eligió”, dijo el obispo de Cuernavaca, en obvia alusión al Poder Legislativo.

POR CIERTO, no se apunte al prelado mañana o en próximas jornadas de activismo político, empresarial o hepático, toda vez que ya no solo estaría a ojo del poder Ejecutivo y Legislativo, sino hasta del Judicial.

Porque ciertamente el Artículo 6º. de la Carta Magna consagra el derecho a la manifestación de ideas sin objeto de inquisición judicial alguna, pero no al ministro de culto y menos violando otras normas.

Ese derecho constitucional condiciona, además, “… sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público”, que es general.

Y ES esto último del ataque a los derechos de terceros, la comisión de un delito y la alteración del orden público, a lo que apunta el queja pública a la que convoca el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19