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RECIÉN el arzobispo Juan Luis Cipriani, de Lima, Perú, dijo sobre la violación a niñas: “… no es porque hayan abusado (de ellas), sino muchas veces la mujer se pone como en un escaparate, provocando...”.

Esa forma de interpretar la desgracia, culpando a la víctima, tiene cierta similitud con otro caso de México que por extensión involucra a Morelos, sobre la acusación de violación a un aspirante a sacerdote.

Faltaría que el hoy Obispo de Cuernavaca, que lo fue también de Campeche, dijera que aquel presunto abuso de un joven en su misión fue porque éste provocó a dos padres, y que de ello no amerita hablar.

ANTE el activismo político del mismo jerarca eclesiástico de la capital de Morelos, que también está co abanderando toda causa contra el gobierno, ya hay quien lo ubica como el Sergio Méndez Arceo de ahora.

Podría parecerlo, por la forma en que se dio la convocatoria para un aquelarre en Catedral con dos-tres líderes sociales, pero los intereses de todos los asistentes evidencian que no es al servicio de desvalido.

Para el caso, el discurso es contra los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero la acción es a favor del proyecto político-electoral del rector Vera, de transportistas abusivos, de ex funcionarios públicos…

SUENA muy interesante la conjunción de voluntades en ese gran frente antigubernamental, donde hay dolencia común, pero ¿todos suscriben cada una de las causas y objetivos políticos, económicos y sociales?

Alias ¿el rector de la UAEM va contra el matrimonio entre gente del mismo sexo como el obispo Castro?, ¿el prelado avala el plan político electoral de Vera Jiménez?, ¿la universidad es autónoma a la iglesia?

Más, ¿la ex comisionada de Derechos Humanos también está en contra de la unión igualitaria?, ¿a los dueños de rutas les afecta la reforma educativa que satanizan los disidentes?... El frente es frankesteiniano.

Y NO, entre la Teología de la Liberación y las maniobras viscerales por intereses particulares, hay un amplio trecho; hacer que la virgen habla, ocultando pecadillos no es renovación eclesiástica, social, ni educativa.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19