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SERÁ EL sereno, pero le meten orden al funcionamiento del Instituto de Crédito para la burocracia estatal o en un dos por tres acabará por reventar y entonces no habrá nada para nadie.

Para que suene fuerte la queja contra la reforma a la ley del organismo crediticio se dijo que “lo van a privatizar”, pero al día no hay evidencia sino lo contrario, y se callan otras cosas:

No, el dinero que maneja el Instituto de Crédito no todo es de los trabajadores, la costumbre de monto de cuota se pretende hacer ley y, al final, ¿sería opción abandonar a ese financiero?

“ES A todas luces un intento para minar la autonomía de nuestra universidad y desprestigiar a su rector general”. El discurso parece del rector de la UAEM, Alejandro Vera, pero no…

La similitud en esencia y tono es con el discurso en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), misma de la que emergió el mítico ‘Subcomandante Marcos’ y su historia rebelde.

Es el mismo espíritu libertario, pero montado en los beneficios de manejar a libre albedrío mil 600 millones de pesos de presupuesto sin que nadie lo cuestione. Autonomía a su modo.

OTRO DISCURSO tipo “¿dónde lo había oído?” es el que traen los concesionarios de verificentros, molestos porque se les declaró en inactividad por no cumplir la nueva norma oficial para emisiones.

Avala su representante “Chucho” Becerril que los del gobierno estatal están actuando por intereses políticos y económicos, con el claro fin de quitarlos para que otros entren en el negocio de la verificación vehicular.

Curioso, antes de que entraran al juego varios que ahora están, sus antecesores también acusaron que el gobierno de entonces estaba operando para desplazarlos, para que entraran los que ahora se quejan.

POR CIERTO, mientras sean peras o guayabas, ante el desinterés de los gobiernos municipales hoy día nadie se encarga de sancionar los vehículos que contaminan, porque no hay soporte jurídico para hacerlo.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19