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ANTE MÁS de medio centenar de marchas, plantones y otras yerbas en lo que va del año, vuelve a tomarse en cuenta el añejo tema de legislar para evitar que se afecte a terceros sin suprimir ese derecho.

A saber, en los tiempos más recientes la exigencia en ese sentido de un sector de la sociedad la enarboló el entonces diputado priista Jorge Arizmendi a inicio de 2010, pero se le fueron a la yugular mil ONG’s.

Jorge Morales Barud lo intentó con poca fuerza y nulo éxito en 2010, y recién el diputado Alberto Mujica retomó la inquietud de la iniciativa privada, comerciantes especialmente, y la moneda caliente, en el aire.

POCO PROBABLE se ve que con más leyes pueda doblegarse lo que con las existentes –suficientes- no se ha logrado para desgracia de quienes un día sí y otro también se ven lesionados en sus intereses.

Dicen, los que dicen que saben, que no es por la vía legislativa sino por la de la negociación, hasta política incluso, como se pueden logar mejores resultados con quienes exigen derechos violando los de otros.

El Art. 11 de la vetusta Carta Magna garantiza el libre tránsito en el territorio nacional, luego entonces carece validez suponer que el derecho a la libertad de manifestarse suprime el primer derecho descrito.

JUEGAN, ENTONCES, mañosamente los que como ayer una vez más tomaron las principales calles de Cuernavaca para exigir un derecho, válido o no, pisoteando el derecho a ir libre al trabajo, escuela, etc., etc.

No porque se haya hecho común deja de ser una bajeza tomar como rehén a la sociedad en tránsito para presionar a las autoridades a que cumplan intereses gremiales y, cada vez más claros, de tipo político.

Ya no solo son miembros del magisterio los que participan en la toma de calles y plazas, celebran quienes organizan las movilizaciones, sino mucha gente simpatizante. Es obvia la mano de partidos políticos.

DE LA derecha, dos partidos y organizaciones religiosas alientan la toma de calles para satanizar las uniones igualitarias; de la izquierda virulenta, es confeso el aliento de López Obrador a CNTE y similares.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19