UN PAJAROTE cantó que el lunes reciente, en un comedero de la calle Teopanzolco, no tarde, se barajó la figura de Amado Orihuela para ir al ’18 en pos de la gubernatura por el Partido Revolucionario Institucional.

Reportó ahí a Orihuela Trejo, obvio, y a Manuel Martínez Garrigós, entre otros tantos, pero no entre ellos a las Mariselas, Sánchez y Velázquez, y Guillermo del Valle, como tampoco Meade, Saucedo…

Ah, previo a ello, salió la carta para tomar la dirigencia doméstica del tricolor en la persona del diputado Alberto Martínez; claro, siempre y que no pase lo de siempre: los pleitos intestinos que tanto les dañan.

POCO ANTES del aquelarre orihuelista-garrigosista, otros distinguidos priistas habían levantádole la mano al mismo diputado Alberto Martínez para suceder la que ha sido una más tenue que gris dirigencia estatal.

Donde no hay claridad es en quién se perfilará para abanderar al PRI en la misión de recuperar el gobierno estatal, habida cuenta de que hay al menos dos grupos más que estarían preparando sus cartas.

Decía uno de sus ideólogos más polémicos, el veracruzano Jesús Reyes Heroles, que primero debería definirse el proyecto y luego el hombre, pero por acá no cambia el estilo del arrasar todo, incluso a sí mismos.

DEL NUEVO representante del Comité Ejecución Nacional del PRI en Morelos, hay fintas de que aún apartado de esa dirigencia Manlio Fabio Beltrones, tendría alguna simpatía por el grupo mariselista-delvallista.

Sin embargo, el ex diputado Fernando Charleston también carga con la imagen de artículo decorativo, temporal, carente de facultades más allá de ser “fedatario” de los jaloneos entre los diversos grupos locales.

Bueno, no es descabellada la versión de que Charleston Hernández aterriza en Morelos, por ratos, entre “bateo de sacrificio” y bajado a la categoría “triple A” porque no ha desarrollado para las ligas mayores.

Y MIENTRAS los tricolores van más lejos del calendario, sea quien sea, primero deberá limpiarse la casa y pagar un mundanal de cuentas que en los últimos seis años, al menos, han puesto a este PRI en la vil chilla.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19