LA RECTORÍA de la UAEM, que se presume paladín de la transparencia, vuelve a mostrar lo contrario cuando se trata de conocer bajo qué criterio integrantes de la clase dorada se despachan compensaciones.

Si daba evidencias de opacidad al ocultar ya cómo y con quién se gastan cientos de miles de pesos en representaciones, viáticos y viajes, ahora esconde las evaluaciones que justifican duplicación de ingresos.

Con una burda ‘chicanada’ a la ley estatal de transparencia, se sale por peteneras aduciendo que no existe la Secretaría de Extensión, como el mismo rector menciona cuando se refiere al área de Javier Sicilia.

HABLANDO DE impunidad, la que se permite la rectoría por las transas de 2013 y más en la subcontratación de servicios de un programa de la Sedesol, que a la fecha no está concluido a pesar de exhortos federales.

El caso es que la titularidad de la UAEM oculta la resolución a las acciones requeridas por la Auditoría Superior de la Federación sobre ese ejercicio fiscal, según reporte en poder del Congreso de la Unión.

En la promoción de responsabilidad administrativa sancionatoria 13-9-99025-12-1426-08-001 se indica que fue “promovida / sin resolución definitiva”, al igual que la registrada como 13-9-99025—02-0226-08-001.

HACE MUTIS la misma rectoría de la UAEM sobre la ilegalidad de esa subcontratación de bienes y servicios, a pesar de que había firmado que lo haría directamente la institución; peor aún a quién subcontrató.

Es de dominio público que en más de uno de los contratos estuvo ligado Rodolfo David Dávila Córdova, alias “El Cónsul”, señalado por la PGR como operador financiero del Cártel de Juárez, ni más ni menos.

Y que la UAEM pagó 207.7 millones de pesos, sin contrato, a la empresa Cónclave de Rodolfo Dávila, y 188 millones a la empresa Prodasa, propiedad de Roberto, hermano del apodado como “El Cónsul”.

HOY MANCHADA por su rectoría, la UAEM también tiene observaciones ocultas de la Federación y dentro de Morelos por irregularidades en contratos de los años 2014 y 2015. Sus protestas son cortina de humo.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata19