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HORAS MÁS, horas menos, todavía faltan dos años y siete días para los comicios del año 2018, en los que serán electos el presidente de la República, 128 senadores y 400 diputados federales. Parece lejos…

Para nuestro máximo interés, también se elegirá ese domingo 1 de julio al gobernador de Morelos, 30 diputados locales y 33 o hasta 37 alcaldes, si es que pasa la creación de los 4 indígenas. Se aproxima…

A nivel de grilla, sin embargo, el proceso electoral está a la vuelta de la esquina, porque en términos prácticos la política acorta los periodos de mandato y debido a que los “suspirantes” adelantan los calendarios.

EL COMAL empieza a calentar sobre lo que será de Graco Ramírez y su eventual licencia para ir a la presidencia del PRD o concursar por la Presidencia de la República; le restan dos años, tres meses y siete días.

Es máxima de la grilla que el último año de gobierno prácticamente no cuenta, por lo que de alguna forma al gobernador le restaría poco más de un año… justo lo que también se dice es necesario para el placeo.

Ese “poco más” del año, ¿acaso tres meses?, sería el plazo para que se desaten varios suspirantes, que de cualquier forma ya andan en eso, en principio para sustituir a Graco. ¿Se respetará el derecho de silla?

PARA SUCEDER a ese gobierno estatal, a finales de 2018, referencias oficiosas resaltan dos nombres que dan sabor a la grilla: más por su hacer que por su dicho, enfilan a Cuauhtémoc Blanco y Alejandro Vera.

Así como pareció una gracejada lanzar al ex futbolista profesional por la alcaldía de Cuernavaca, los expertos ahora le ven patas para gallo por la gubernatura, catapultado por el descontrol de los de siempre.

Al rector de la UAEM se acreditan dos vías, la independiente y la del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), sobre todo en esta última por su postura catastrofista y de ruptura con las instituciones.

Y EN la orfandad del PRI doméstico, quien va a galope por sí o algún incondicional es Amado Orihuela, fallido ex candidato al gobierno estatal cuya adversidad no está en frente ajeno, sino casa propia.

Por E. Zapata / [email protected] /  Twitter: @ezapata19