Los peluches de Xonacatlán, que son considerados juguetes entrañables de chicos y grandes, figuran entre los mejores obsequios para todos los eventos y, desde luego, para decir "te amo" este 14 de febrero, Día del Amor y la amistad.

En este contexto, no es de extrañar que los mexicanos siendo tan efusivos, dieran origen a un "pueblo peluchero" que se dedica a crear estos presentes, el cual es "referente obligado"  al acercarse esta fecha festiva en que novios y amantes buscan regalos para complacer a sus amadas.

Entre estos, se encuentran los muñecos de peluche, esos objetos esponjosos y suaves que al obsequiarlos hasta pueden convertirse en "un tesoro invaluable" para quienes los reciben.

Conscientes del significado de este presente, el pueblo de Xonacatlán, ubicado a hora y media de la Ciudad de México, se ha dedicado desde hace 30 años a elaborar figuras como osos, ranas, changos, perros, estre otros, los cuales albergan en cada una de sus costuras, el amor de sus creadores y de los enamorados.

Pelusas, ojitos de plástico, retazos de tela e hilos de colores, se encuentran esparcidos por las mesas, pisos y anaqueles de “El universo del peluche”, uno de los más de 400 talleres donde nacen estos esponjosos amigos que son el sustento económico de miles de familias.

Rodeada de cientos de peluches de todos los tamaños y colores, Graciela Juárez Maldonado, dueña de este taller que da trabajo a 30 personas, mencionó que contrario a lo que se podría pensar, la tradición de obsequiar peluches el 14 de febrero, se mantiene viva desde hace años y se ha acrecentado.

“Al año hacemos casi 100 mil piezas, pero la venta aumenta desde octubre hasta el 14 de febrero, aunque hay más competencia, porque a través de los años siguen surgiendo nuevas empresas", comentó.

 “Para esta fecha, nuestros clientes nos solicitan pedidos personalizados con el nombre de la esposa o de la novia, porque los novios se quieren lucir y luego hacemos muñecos de hasta dos metros de altura, porque pareciera que entre más grande sea, más grande es el cariño”, dijo.

Y a pesar de que la “industria peluchera” se encuentra dominada en un 90 por ciento por mujeres, los pocos varones que laboran en ella, también aportan la pasión y seguridad a su creación.

Este es el caso de Joel, el joven que se encarga de colocar los retazos de tela en la máquina para bordar, en este caso, un pequeño changuito en lo que será una blusita para un muñeco.

Una vez bordados, los temidos ojos de un popular “Stitch”, el gracioso monstruo de la película animada de Disney “Lilo & Stitch”, yacen sobre las manos de la joven Andy, quien además de disfrutar su labor, utiliza su sueldo para pagar una escuela de cultura de belleza.

“Este es un apoyo para mis estudios porque los fines de semana me voy al centro a estudiar estilismo y pues aquí me gusta estar en varias áreas para aprender un poco de todo”, resaltó.

Concentrada en su labor frente a la máquina de coser, doña “Chela” quien lleva 18 años laborando en este taller, sabe de la importancia de su oficio, ya que ella ha sido la encargada de unir los trozos de tela de miles de personajes.

El día de hoy, se encuentra dando forma a un simpático búho. “Estos búhos que estoy haciendo son para una graduación, esta pieza no es tan difícil de unir pero hay otras que sí porque tienen más partes”, explicó.

La razón por la cual los peluches desde su creación traen el amor y la alegría adheridas a sus costuras, es palpable cuando se pasa al área de rellenado, donde Lupita, Bety y Yesenia, dan vida a las coquetas ositas entre risas y chistes.

“Aquí somos una familia porque vemos este taller como nuestra casa, el ambiente es muy agradable y eso se refleja en nuestro trabajo”, señaló Bety mientras rellena de algodón las regordetas patas de una osa.

De visita en una de las tiendas de este “pueblo peluchero”, Sandra, la estudiante de economía que ama a los peluches desde pequeña, destacó que “son tiernos porque nos recuerdan a nuestra infancia y siempre tienen un significado especial, son un buen recuerdo.

“Pero también significan más, si alguien amado te lo obsequio, por ejemplo mi novio me regaló una foquita de peluche y siempre está conmigo”, destacó. 

En este sentido, Graciela, la dueña del taller donde nacen estos curiosos personajes, enfatizó que “los peluches tienen un significado muy especial, como que se quedan como algo significativo y aunque estén sucios y viejos, las personas no los tiran y si alguien se los regaló, se vuelven especiales”.

Creados por manos mexicanas y regalados con el amor y alegría de un enamorado, los peluches de Xonacatlán, sin lugar a dudas, son la mejor forma de decir un significativo y anhelado, “te amo”.

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