AHORA: En Morelos y en México tenemos partidos que forman alianzas electorales, dejando de competir individualmente, que seleccionan candidatos fuera de sus militancias activas, y candidatos independientes que participan en las elecciones sin partido. En esta elección tenemos además partidos abandonados y candidatos independientes que renunciaron a su candidatura, que participaron y estarán en la boleta electoral pero cuyos votos serán nulos.
Quienes abandonan sus candidaturas para apoyar a otros partidos faltan gravemente al compromiso contraído con la militancia y el partido que los postuló, pero al no ser militantes parece no importarles, quedan en el aire especulaciones diversas sobre los motivos de su decisión.
Los votos (voluntad expresada por el ciudadano en la urna) que se emitan por Margarita Zavala en la elección presidencial, al igual que los emitidos en Morelos y Cuernavaca por Alejandro Vera, Harry Nielsen y quienes se sumen a la lista de los renunciantes serán nulos.
La elección es un proceso, hoy casi una telenovela, con guerra sucia y fakenews.
La realidad nos invita a reflexionar sobre nuestro sistema electoral, el papel de los partidos y su responsabilidad en el gasto que hacen del presupuesto público, en el manejo de datos personales y en la transparencia de su información.
El 1 de julio se votará, es el momento más claro del ejercicio de nuestros derechos políticos y de nuestra participación en la definición de que gobierno queremos.
En el sistema electoral mexicano tener 9 partidos nacionales y registrar para la presidencia 3 candidatos, y en Morelos tener 11 partidos con solo 5 para Gobernador, indica que sobran partidos o su nivel de representatividad es menor al de una persona que logra su registro como independiente.
No hay gasto más absurdo que pagar por tener partidos sin candidatos y votos nulos. 
AYER: Nuestras jornadas electorales estuvieron teñidas de violencia y sangre como respuesta a las imposiciones de candidatos y controversias electorales. Así en 1923 el Gral. Adolfo de la Huerta encabeza un levantamiento en el marco de la sucesión Obregón-Calles, en 1927 el asesinato del Gral. Francisco Serrano candidato a la presidencia de varios partidos, en 1952 las revueltas de Miguel Henríquez Guzmán enfrentándose a Adolfo Ruiz Cortines del PRI, Efraín González Luna del PAN y Vicente Lombardo Toledano del PP, en 1994 el asesinato de Luis Donaldo Colosio del PRI, y en esta elección 48 candidatos a diferentes puestos han sido asesinados.
Sin duda es un desatino de un candidato y su equipo, plantear en el discurso electoral que la elección de 2018 puede terminar “con el tigre suelto o el demonio”, México ha gastado recursos económicos y sociales para alcanzar un nivel de competencia electoral que se resuelve dentro del marco legal y con paz social. Espero que no regresemos al pasado.
FUTURO: El 1 de julio tendremos una elección en la cual habrá que sumar los votos nulos al abstencionismo, para identificar la legitimidad de los nuevos gobiernos.
Decía en un artículo anterior que el pragmatismo electoral es ya una realidad en México y claro en Morelos también, esta elección de 2018 lo deja claro.
Esperemos que en las siguientes elecciones quienes acepten ser candidatos, entiendan la tarea que tienen ante sí, reconociendo sus alcances y posibilidades de triunfo.
Las declinaciones pueden verse como una segunda vuelta anticipada, declinar para sumar votos a un tercero, pero no existe una forma de medir cuantos votos se aportan al declinar, se otorga a las encuestas una capacidad de decisión que se roba al ejercicio de votar, a la votación real, se anula la decisión de la persona.
Habrá que legislar para que el partido postulante, se obligue a regresar el dinero recibido para la campaña que no tenga candidato el dia de la elección.

Por: Carlos Riva Palacio Than / [email protected]

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