Aunque digan que las campañas electorales aún no han comenzado, la verdad es que están a todo vapor pues, como siempre, en nuestro país hay dos realidades: la del las leyes y la que se vive en la calle.  
En ese sentido, una de las cosas más frustrantes de la temporada es la brutal ausencia de imaginación por parte de los candidatos. Desde los precandidatos a la presidencia, hasta los aspirantes a una regiduría, todos repiten lugares comunes que lo único que muestran es que no tienen idea ni les importa cómo mejorar la situación. Lo único que realmente llama su atención es la elección.
Por supuesto, los lugares comunes permiten omitir el escabroso tema de las letras chiquitas. ¿Cuánto costaría esa propuesta? ¿Cuántas leyes hay que modificar? ¿Cuánto tiempo toma llegar a ese objetivo?
Es en esto, que parece mínimo, donde en realidad radica el fracaso o la posibilidad de éxito de cualquier idea de cambio. Por eso es que no dan esa información. Si se abordara seriamente el tema, sus grandes promesas se quedarían vacías.
Justamente, la creatividad de los aspirantes para encontrar oportunidades en medio del desierto es lo que habría que valorar. Cómo lograr transformaciones que sean posibles debido a las condiciones económicas, políticas y sociales que vivimos. Más vale cambios modestos que grandiosas promesas, imposibles de cumplir.
Aquí pongo sobre la mesa una propuesta a nivel local que no parecería tan complicada de realizar y que podría cambiar la vida de miles de familias: transporte público nocturno.
  Es paradójico: en la zona metropolitana de Cuernavaca, durante el día, hay un exceso de rutas pero durante la noche no hay ninguna, ya que éstas dejan de funcionar entre las nueve y las diez p.m. Este horario limitado afecta a muchos asalariados que salen de trabajar tarde y deben de pagar taxis para llegar a sus casas. Por esta misma razón, muchos negocios cierran sus puertas temprano. Sus trabajadores ya no pueden laborar porque no tienen cómo regresar a sus hogares.  
Todo ello frena la economía de la ciudad. ¿Qué urbe con importancia  económica carece de transporte público nocturno?
La medida también afecta la seguridad. Las noches se vuelven más peligrosas porque las calles están vacías: “De noche la percepción de seguridad en un espacio público depende de la cantidad de gente que lo usa en determinado momento, si un sitio no está conectado por transporte público nocturno o 24 horas, la ocupación y el uso de ese espacio será baja. La percepción de seguridad de un espacio  público de noche, depende primero de la ocupación y la conectividad y luego de una correcta iluminación y vigilancia. (http://circulamexico.mx/movilidad/01-proyecto-ciudad-24-horas)
La actividad nocturna de una urbe se relaciona con el esparcimiento y éste, en buena medida, con la ingestión de bebidas alcohólicas. Para evitar el uso del coche bajo la influencia del alcohol (que provoca siete de cada diez accidentes de tránsito) son necesarios programas de prevención y monitoreo, pero aún más necesaria es la existencia de opciones de transporte público que ayuden a evitar el uso del automóvil.
En vez de que los candidatos inventen propuestas imposibles de cumplir deberían de proponer soluciones sencillas y concretas, como la de ampliar el horario de funcionamiento del transporte público. Con una sola acción se puede generar un círculo virtuoso que contribuya a reactivar la economía de la zona metropolitana; libere a muchos trabajadores de pagar costosos taxis nocturnos y ayude a los mismos transportistas. Además, mejoraría la seguridad y la calidad de vida en general de la ciudad.
 Además opino que debe construirse un parque lineal sobre las antiguas vías del tren de Cuernavaca. La ciclopista de Vista Hermosa es un gran éxito que puede ser replicado a lo largo de toda la vía. Cuernavaca necesita espacios  públicos y ahí hay un gran terreno desperdiciado.

Por: Vera Sisniega /  www.verasisniega.org

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