AHORA: Entre los aspirantes independientes al 15 de febrero se conserva la brecha entre el número de apoyos obtenidos por Jaime Rodríguez Calderón (1’140 mil), Armando Ríos Piter (1’005 mil) y  Margarita Zavala Gómez del Campo (987 mil) respecto a los demás (230 mil, María de Jesús Patricio Martínez, la siguiente), los tres punteros han rebasado el número de apoyos que requieren, pero en cuanto a la dispersión territorial a que están obligados, el primero tiene 24 Estados, los dos siguientes han cubierto 20 y 17 respectivamente.
La cobertura geográfica de los independientes ha mejorado, de las 32 entidades federativas solo en Baja California y Veracruz no se ha dado apoyo suficiente para alguno de los aspirantes. Podemos concluir que la gente si quiere candidatos que no sean representantes de partidos políticos.
En la boleta electoral del 1 de julio veremos como candidatos independientes a Jaime Rodríguez Calderón, Armando Ríos Piter y Margarita Zavala Gómez del Campo.
La participación ciudadana demuestra que en las elecciones se puede tener candidatos sin partidos, y la dispersión territorial que es una postura nacional.
Los candidatos independientes tienen un claro compromiso con quienes les dieron su apoyo, ser diferentes a los candidatos de partidos, tener propuestas de gobierno que no sean para la clientela electoral sino para el beneficio social.
AYER: En el camino de las candidaturas independientes quedaron figuras que pensaron tener una relevancia social que claramente no fue real, salvo María de Jesús Patricio los demás aspirantes no lograron acercarse a los 100 mil apoyos.
Las elecciones organizadas por los gobiernos y sus partidos sufren un agotamiento, por lo tanto, el organismo electoral federal, el INE y los locales (el IMPEPAC en el caso de Morelos) tienen que voltear la cara y ver también a la sociedad, dejar de ser una extensión de los partidos. Nuestros modelos electorales tienen que lograr aumentar la votación y reducir la abstención que 2012 fue del 63% y en 2015 del 52%; de forma que la votación cuando menos sea mayor al 50%.
El gasto público para organizar las elecciones, financiar a los partidos y sostener los tribunales electorales tiene que considerar la nueva realidad de la política mexicana. México y Morelos no pueden seguir gastando como a la fecha.
Nuestras leyes electorales pretendieron recortar el gasto de las campañas, pero en la práctica las llamadas precampañas son una forma en que los partidos simulan contiendas internas para seleccionar candidatos (quién compitió vs Meade en el PRI, en Morena usaron encuestas, en el PAN hubo renuncias antes que un proceso de selección), logrando con ellas más días de publicidad para influir en el votante, desde noviembre o antes en el caso de alguno de los contendientes.
Los tiempos electorales llegan al absurdo tener un periodo de tiempo que va desde el 12 de febrero hasta el 29 de marzo, llamado “intercampañas”, durante ese tiempo los candidatos podrán: Tener reuniones con sus equipos (si consideramos a los representantes de casilla como equipo, hablamos de cientos de asistentes a las reuniones), usar sus cuentas de redes sociales (estadísticamente son ahora un medio de comunicación de amplia presencia social), dar entrevistas (que será tener acceso a los medios tradicionales de comunicación, radio, televisión y prensa) y los medios de comunicación podrán difundir información sobre los partidos y coaliciones.
Antes simplemente se definía como campaña a todo el proceso, en algunos casos desde la selección de los candidatos, así se decía que, iniciado el último año de gobierno de las administraciones prácticamente iniciaban las campañas. Expresión que en su simplismo revela la realidad no superada.

FUTURO: La reflexión sobre los partidos políticos, los candidatos independientes, el gasto electoral y las elecciones es urgente para tener un mejor escenario en el 2021.